martes, 25 de agosto de 2026
Aztlán, túnel del tiempo: nueva fecha de cierre
Si estabas convencido de que ya se te había ido esta exposición, plot twist: no.
AztLÁn, túnel del tiempo debía terminar el 23 de agosto de 2026 en el Museo del Palacio de Bellas Artes.
Pero pasó algo.
Más de 270,000 personas ya habían recorrido sus salas.
La respuesta fue tan grande que la Secretaría de Cultura y el INBAL decidieron ampliar su permanencia hasta el 27 de septiembre de 2026. La institución señala que esa cifra la coloca entre las exposiciones con mayor afluencia del museo en años recientes.
Así que tenemos aproximadamente un mes extra para atravesar uno de los recorridos más peculiares que ha recibido Bellas Artes recientemente.
Hay fotografías, archivos, instalaciones, muralismo, grafiti, cultura lowrider y más de 70 obras.
Incluso hay una especie de Halcón Milenario hecho de adobe con una Piedra del Sol mexica encima.
Y no, esa frase no se me ocurrió después de mezclar Star Wars con un libro de historia.
La pieza existe.
¿Qué es AztLÁn, túnel del tiempo?
AztLÁn, túnel del tiempo es una exposición dedicada a recorrer distintas generaciones y formas de expresión del arte chicano, principalmente desarrollado por artistas de ascendencia mexicana y latina en Estados Unidos.
Reúne más de 70 obras de 33 artistas y colectivos, entre ellos Asco, 3B Collective, Chaz Bojorquez, Carlos Almaraz, Judy Baca, Guadalupe Rosales, rafa esparza, Shizu Saldamando, Carmen Argote y Christina Fernandez.
La exposición abrió al público el 25 de marzo de 2026 y tiene un detalle histórico:
es la primera muestra dedicada específicamente al arte chicano que presenta el Museo del Palacio de Bellas Artes.
Eso importa porque la historia que cuenta existe desde hace décadas.
Pero durante mucho tiempo estuvo fuera de algunos de los grandes relatos institucionales del arte mexicano.
Primero: ¿qué significa “chicano”?
Aquí conviene detenernos porque es fácil simplificar demasiado.
“Chicano” no significa únicamente “mexicano que vive en Estados Unidos”.
El término adquirió un fuerte sentido político y cultural especialmente durante las movilizaciones de las décadas de 1960 y 1970, cuando sectores de la población mexicoamericana comenzaron a reivindicar una identidad propia y a organizarse alrededor de cuestiones como derechos civiles, educación, vivienda, condiciones laborales y representación cultural.
El Smithsonian explica que, en el contexto del movimiento por los derechos civiles, muchos jóvenes mexicoamericanos adoptaron las identidades chicano y chicana mientras buscaban recuperar una historia que frecuentemente quedaba fuera de los libros escolares estadounidenses.
El arte se convirtió en una de sus herramientas.
Murales.
Carteles.
Fotografía.
Performance.
Música.
Grafiti.
Diseño.
Y, varias décadas después, instalaciones que mezclan una Piedra del Sol con Star Wars.
Porque las identidades también evolucionan.
Entonces, ¿por qué la exposición se llama Aztlán?
Aquí entramos en territorio entre mito, historia y política.
Aztlán es el lugar mítico de origen asociado con la migración mexica antes de la fundación de México-Tenochtitlan.
No existe consenso histórico que permita señalar con certeza un punto del mapa y decir: “aquí estaba Aztlán”.
Lo interesante es lo que ocurrió siglos después con la idea.
Durante el movimiento chicano, Aztlán fue reinterpretado simbólicamente como una manera de reclamar pertenencia histórica en el suroeste de Estados Unidos.
El Smithsonian explica que artistas y activistas chicanos recuperaron el concepto para conectar sus comunidades con territorios como California, Arizona y otras zonas del suroeste estadounidense.
Y ahí entra otro capítulo bastante incómodo de la historia.
Hubo mexicanos que no cruzaron la frontera: la frontera los cruzó a ellos
Después de la guerra entre México y Estados Unidos, el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 modificó profundamente el mapa.
México cedió enormes extensiones territoriales que actualmente forman California, Nuevo México, Nevada, Utah y partes de otros estados.
El National Park Service señala algo fundamental: las comunidades mexicanas que ya habitaban esos territorios tuvieron que reconstruir su relación con dos países y dos identidades después de quedar bajo soberanía estadounidense.
Ese antecedente ayuda a entender por qué Aztlán resultó tan poderoso décadas después.
No era solamente un lugar legendario.
Podía funcionar como una declaración:
“nuestra historia aquí comenzó mucho antes de que la frontera actual existiera”.
La exposición no intenta contar el arte chicano como una línea recta
De ahí viene la parte del título:
“túnel del tiempo”.
El recorrido está dividido en cuatro núcleos:
East Side Stories, Varrio, Desmuralismos y Transtemporalidades. Lowriding con los dioses.
No es simplemente:
1960 → 1970 → 1980 → actualidad.
La exposición mezcla generaciones y referencias.
Un símbolo mesoamericano puede aparecer junto a cultura automotriz.
Una tradición muralista puede convertirse en instalación.
Una fotografía de barrio puede convivir con ciencia ficción.
El INBAL utiliza la idea de transtemporalidad para explicar justamente eso: pasado, presente y futuro pueden aparecer juntos en una misma obra sin respetar la cómoda flechita cronológica que usamos en los libros de historia.
Y aquí encontramos probablemente la obra que mejor resume todo el concepto.
Lo más curioso: hay un Halcón Milenario mexica hecho de adobe
Se llama Mexica Falcon after Dewey Tafoya, de rafa esparza.
La pieza toma la silueta del famoso Millennium Falcon de Star Wars y la combina con referencias a la Piedra del Sol mexica.
Además está trabajada con adobe.
Así que tenemos:
una técnica ancestral,
una referencia mesoamericana,
una nave espacial de la cultura pop estadounidense
y un artista chicano contemporáneo.
Todo dentro de Bellas Artes.
Pero el adobe tampoco está ahí por estética.
Esparza ha explicado que aprendió a relacionarse con ese material a través de su padre, quien trabajaba con adobe antes de migrar de Durango hacia Estados Unidos.
De pronto una nave de Star Wars también puede hablar de migración familiar.
Esa combinación resume bastante bien la exposición.
También hay una llanta ardiendo dentro de Bellas Artes
Otra de las piezas más visibles es El más allá, creada especialmente para la exposición por 3B Collective.
El mural presenta una gran rueda o llanta envuelta en llamas atravesando un fondo azul como si fuera un meteorito.
La imagen conecta con uno de los símbolos culturales más reconocibles de comunidades chicanas de Los Ángeles:
el automóvil y la cultura lowrider.
Los lowriders no son únicamente coches modificados para circular muy bajos.
Dentro de las comunidades mexicoamericanas se convirtieron también en espacios de expresión visual, pertenencia, artesanía, familia y barrio.
Por eso la muestra puede colocar una rueda gigante dentro del máximo palacio cultural de México y hacer que no se sienta fuera de lugar.
Es justamente la conversación que quiere provocar.
El grafiti también entró al Palacio
Entre las obras históricas aparece Chaz Bojorquez, considerado una figura fundamental del grafiti chicano de Los Ángeles.
Su trabajo permite conectar formas de escritura urbana, caligrafía, identidad de barrio y arte contemporáneo.
Y existe un detalle de diseño particularmente bonito:
Bojorquez también creó el logotipo de AztLÁn, túnel del tiempo. El INBAL acredita además la identidad visual general a Alejandro Magallanes y Taller A.M.
Es decir, alguien cuya historia artística está relacionada con las paredes y calles de Los Ángeles termina ayudando a definir visualmente una exposición dentro del Palacio de Bellas Artes.
La calle llegó al palacio.
Literalmente.
Asco demuestra que el arte chicano nunca fue solamente muralismo
Este es otro mito que la exposición desarma.
Cuando pensamos en arte chicano solemos imaginar inmediatamente murales.
Y claro que son fundamentales.
Pero el movimiento produjo mucho más.
Uno de los colectivos históricos incluidos es Asco, surgido en East Los Angeles durante los años setenta.
Sus integrantes utilizaron fotografía, performance, acciones urbanas, medios audiovisuales y estrategias conceptuales para responder tanto al contexto político de Los Ángeles como a las limitaciones que encontraban dentro del propio mundo del arte.
LACMA describe a Asco como un grupo que combinó activismo, performance y tácticas de guerrilla artística para ampliar lo que podía considerarse arte chicano.
Su nombre significa exactamente lo que estás pensando.
Asco.
Nada sutil.
Mito vs. realidad: ¿Aztlán fue realmente un lugar en Estados Unidos?
Mito: los historiadores saben exactamente dónde estaba Aztlán
No.
Aztlán pertenece al terreno de las narraciones míticas sobre el origen mexica y su localización histórica continúa siendo objeto de múltiples interpretaciones.
Realidad: el movimiento chicano lo resignificó
Sí.
Durante las décadas de 1960 y 1970 se volvió un símbolo importante de identidad y pertenencia para comunidades chicanas del suroeste estadounidense.
Mito: arte chicano significa simplemente “arte mexicano hecho en Estados Unidos”
Es demasiado reducido.
El arte chicano se relaciona con experiencias específicas de migración, discriminación, vida urbana, identidad mexicoamericana, derechos civiles, comunidad y cultura fronteriza, aunque con el paso de las décadas sus lenguajes se han vuelto muchísimo más diversos.
Mito: toda la exposición es política
Hay una carga histórica y política evidente.
Pero también existen humor, cultura pop, memoria familiar, música, automóviles, diseño, ciencia ficción y escenas de vida cotidiana.
La identidad rara vez cabe únicamente en una pancarta.
270 mil visitantes cambiaron la fecha
La exposición originalmente estaba programada para concluir el 23 de agosto.
Pero el 12 de agosto la Secretaría de Cultura y el INBAL anunciaron oficialmente que permanecería abierta hasta el 27 de septiembre de 2026.
¿Por qué?
La institución reportó más de 270 mil visitantes desde marzo.
Para dimensionar el crecimiento, a principios de junio La Jornada reportaba más de 140 mil visitantes con base en cifras oficiales.
En poco más de dos meses, la cifra prácticamente se duplicó.
Así que la prórroga no fue un pequeño ajuste administrativo.
El público respondió.
Información para visitar AztLÁn, túnel del tiempo
Exposición: AztLÁn, túnel del tiempo
Sede: Museo del Palacio de Bellas Artes
Nueva fecha de cierre: 27 de septiembre de 2026
Horario: martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
Entrada general: $95 MXN.
Domingos: entrada libre general.
También tienen entrada libre estudiantes y docentes con credencial vigente, personas con INAPAM y personas con discapacidad.
Visitas guiadas
El museo ofrece recorridos guiados de martes a sábado a las 11:00 y 15:00 horas.
Son gratuitos con el boleto de acceso y no requieren registro previo.
Eso puede valer especialmente la pena aquí porque la exposición está llena de referencias históricas, culturales y políticas que no siempre son evidentes al mirar únicamente las piezas.
Preguntas frecuentes
¿Aztlán, túnel del tiempo ya cerró?
No. Aunque originalmente cerraría el 23 de agosto de 2026, el INBAL extendió la exposición hasta el 27 de septiembre de 2026.
¿Por qué extendieron Aztlán?
La Secretaría de Cultura informó que la exposición ya había recibido más de 270,000 visitantes, situándola entre las muestras de mayor afluencia reciente del Museo del Palacio de Bellas Artes.
¿Cuánto cuesta entrar?
La entrada general al Museo del Palacio de Bellas Artes es de $95 MXN y los domingos el acceso es gratuito para todo público.
¿Cuántas obras tiene Aztlán?
Reúne más de 70 obras de 33 artistas y colectivos, con pintura, fotografía, escultura, instalación, archivo, gráfica y material audiovisual.
¿Qué significa Aztlán?
Aztlán es el lugar mítico relacionado con el origen de los mexicas. Durante el movimiento chicano fue resignificado como símbolo de identidad histórica y cultural de comunidades mexicoamericanas, particularmente en el suroeste de Estados Unidos.
¿Hay visitas guiadas?
Sí. Hay recorridos de martes a sábado a las 11:00 y 15:00 horas, sin registro previo y sin costo adicional al boleto del museo.
Conclusión
Es curioso que una exposición llamada túnel del tiempo haya terminado consiguiendo precisamente eso:
más tiempo.
Debía desaparecer el 23 de agosto.
Ahora tenemos hasta el 27 de septiembre.
Pero quizá lo verdaderamente interesante del recorrido no sea solamente que se extendiera.
Es entrar al Palacio de Bellas Artes —el edificio donde solemos imaginar una historia muy específica del arte mexicano— y descubrir que parte de esa historia continuó desarrollándose al otro lado de una frontera.
En paredes de Los Ángeles.
En coches modificados.
En fotografías familiares.
En performances callejeros.
En grafiti.
En comunidades que podían sentirse mexicanas y estadounidenses al mismo tiempo sin pertenecer completamente a una sola categoría.
Y sí.
También en un Halcón Milenario de adobe con una Piedra del Sol.
Porque aparentemente la identidad mexicana también puede viajar por una galaxia muy, muy lejana.
Si todavía no has visto AztLÁn, túnel del tiempo, ya no puedes usar “se me pasó” como excusa. Cuéntame en los comentarios qué pieza te sorprendió más, comparte esta nota con quien pensaba que ya había cerrado y sigue leyendo HoyTeCuento para descubrir más historias escondidas dentro de CDMX.
Divas de la canción: Dalia Monroy pinta sus voces
¿Cómo pintas la voz de Billie Holiday?
¿De qué color sería Nina Simone?
¿Y qué haces con una cantante como Miriam Makeba, cuya música terminó ligada también a la lucha contra el apartheid?
La artista mexicana Dalia Monroy lleva esas preguntas al lienzo en Divas de la canción, una exposición que acaba de llegar al Museo José Luis Cuevas, en el Centro Histórico de Ciudad de México.
La muestra, inaugurada el 20 de agosto de 2026, reúne 32 obras inspiradas en 14 intérpretes fundamentales del siglo XX, desde Billie Holiday y Ella Fitzgerald hasta Édith Piaf, Aretha Franklin, Bessie Smith, Cesária Évora y Omara Portuondo.
Pero Monroy no intenta simplemente pintar 14 rostros reconocibles.
Primero escucha.
Después pinta.
Y ahí está el verdadero punto de la exposición.
¿Qué es Divas de la canción?
Divas de la canción es una exposición itinerante en la que Dalia Monroy explora la relación entre música, pintura, memoria y biografía.
La muestra presenta 32 obras inspiradas en:
Billie Holiday, Nina Simone, Ella Fitzgerald, Miriam Makeba, Édith Piaf, Aretha Franklin, Sarah Vaughan, Cesária Évora, Ma Rainey, Omara Portuondo, Etta James, Dinah Washington, Big Mama Thornton y Bessie Smith.
Es una selección bastante más amplia de lo que podría sugerir la palabra “diva”.
Hay jazz.
Blues.
Soul.
Morna de Cabo Verde.
Canción francesa.
Música cubana.
Y artistas procedentes de Estados Unidos, Sudáfrica, Cabo Verde, Cuba y Francia.
El resultado no funciona como un salón de celebridades musicales.
Cada cantante es el punto de partida para una interpretación visual.
Dalia Monroy pinta después de escuchar
Aquí está la idea fundamental para entender la muestra.
La música viene antes que la pintura.
Monroy escucha a cada intérprete y utiliza tanto sus canciones como sus historias personales como detonadores del proceso creativo.
Un ritmo puede terminar convertido en trazo.
La intensidad de una interpretación, en color.
La energía de una canción, en movimiento dentro de la composición.
La artista denomina Musicorum Pictura a esta búsqueda entre sonido e imagen. No se trata de una corriente artística establecida con ese nombre, sino de la manera en que Monroy define su propio proceso creativo.
Y la idea tampoco apareció de la nada.
La página oficial de la artista explica que la música ha sido una temática constante dentro de su producción, además de señalar que actualmente desarrolla proyectos de carácter interdisciplinario.
No solo miras las pinturas: también puedes escuchar de dónde vienen
Aquí la exposición hace algo sencillo pero bastante efectivo.
Las obras incorporan códigos QR que permiten escuchar las voces y canciones relacionadas con las piezas mientras se observan.
Esto cambia completamente la experiencia.
Puedes mirar una pintura inspirada en una cantante.
Después escucharla.
Volver a mirar.
Y comenzar a buscar si realmente encuentras dentro de los colores o la composición algo que ahora reconoces en esa voz.
Es casi un pequeño experimento:
¿vemos diferente una obra después de saber cómo suena?
Porque estas 14 mujeres no solamente cantaban bien
La exposición tiene otra capa que resulta todavía más interesante.
Muchas de las intérpretes seleccionadas desarrollaron sus carreras mientras enfrentaban racismo, segregación, discriminación, exilio o diferentes formas de exclusión social. Ese contexto forma parte de la concepción de Divas de la canción.
Y basta revisar algunas de sus historias para entender por qué.
Billie Holiday convirtió una canción en denuncia
En 1939, Billie Holiday comenzó a interpretar “Strange Fruit”, una canción que denunciaba los linchamientos de afroamericanos en Estados Unidos.
El Smithsonian considera aquella interpretación uno de los momentos fundamentales de su carrera y señala que ayudó a convertir una canción explícitamente política en una poderosa denuncia pública contra la violencia racista.
No era solamente una gran voz.
Era una voz cantando algo que incomodaba.
Nina Simone hizo algo parecido décadas después
En 1964, Nina Simone publicó Mississippi Goddam.
La escribió como respuesta al asesinato del activista Medgar Evers y al atentado contra la iglesia baptista de la calle 16 en Birmingham, donde murieron cuatro niñas afroamericanas.
La Biblioteca del Congreso la considera una de las canciones esenciales surgidas durante la era de los derechos civiles.
Así que intentar representar pictóricamente a Nina Simone implica mucho más que capturar su rostro frente a un piano.
Hay rabia ahí.
Historia.
Política.
Y una voz capaz de cargar con todo eso.
Lo más curioso: Miriam Makeba perdió incluso el derecho de volver a su propio país
Entre las 14 artistas aparece Miriam Makeba.
Y su historia probablemente sea una de las más impresionantes del recorrido.
La cantante sudafricana alcanzó fama internacional mientras denunciaba el apartheid.
En 1960, el gobierno sudafricano le impidió regresar al país. Posteriormente prohibió sus discos y en 1963 incluso revocó su pasaporte.
Makeba pasó décadas fuera de Sudáfrica mientras se convertía en una de las figuras internacionales más visibles contra el régimen.
No pudo regresar hasta 1991, después de una invitación de Nelson Mandela.
Así que cuando Divas de la canción habla de mujeres cuya vida estuvo marcada por resistencia y exclusión, no es una frase decorativa de museo.
En algunos casos, la historia detrás de la voz es brutal.
Bessie Smith ya era una superestrella cuando el blues todavía estaba construyendo su historia
Otra de las protagonistas es Bessie Smith, conocida como la “Emperatriz del Blues”.
El Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian la describe como una de las intérpretes de blues más populares de las décadas de 1920 y 1930 y una influencia fundamental para generaciones posteriores de músicos de jazz y blues.
Después vendrían artistas como Billie Holiday.
Después Nina Simone.
Después Aretha Franklin.
Después muchas de las voces que seguimos escuchando actualmente.
Y entonces aparece una de las ideas que Dalia Monroy quiere recuperar con esta exposición:
la música contemporánea tiene genealogías.
No apareció mágicamente en Spotify el martes pasado.
Divas de la canción no nació en CDMX
La exposición es itinerante.
Antes de llegar al Museo José Luis Cuevas pasó por el Museo de Arte Contemporáneo Querétaro, donde pudo visitarse durante junio, julio y principios de agosto de 2026.
Después de Ciudad de México, el proyecto tiene contempladas nuevas etapas en el Museo Internacional del Barroco, en Puebla, y posteriormente en el Museo Casa Grande de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
Eso importa porque el proyecto se va transformando en algo parecido a una gira.
Muy apropiado considerando que sus protagonistas son cantantes.
La exposición también está de tour.
Esta no es la primera vez que Dalia Monroy convierte el Museo Cuevas en algo musical
Aquí aparece una coincidencia especialmente buena.
En diciembre de 2019, Dalia Monroy inauguró en el mismo Museo José Luis Cuevas otra exposición llamada Sonoridad imaginaria y cadenciosa.
Aquella muestra ya exploraba la relación entre pintura, música y movimiento. Durante su inauguración hubo música en vivo, bodypainting y performance dancístico.
Monroy explicaba entonces que le interesaba trabajar distintas disciplinas porque la combinación podía provocar una experiencia emocional diferente en el público.
Siete años después, vuelve al mismo recinto con un proyecto que parece llevar aquella búsqueda un paso más lejos.
Antes pintaba el ritmo.
Ahora también pinta a quienes lo hicieron inolvidable.
¿Entonces hay bodypainting dentro de Divas de la canción?
Aquí conviene aclarar un detalle.
Mito: cualquier día encontrarás una presentación de bodypainting
No necesariamente.
Las coberturas de la inauguración del Museo José Luis Cuevas documentan bodypainting, danza y movimiento específicamente durante la apertura del 20 de agosto.
No encontré evidencia de que esas presentaciones ocurran diariamente.
Realidad: el proyecto sí es multidisciplinario
Sí.
La exposición ha sido planteada desde sus etapas anteriores como un proyecto donde pintura y música pueden complementarse con video, cuerpo y performance.
Pero para una visita regular en CDMX, lo confirmado como parte del recorrido son las 32 obras y el componente sonoro mediante códigos QR.
Conviene distinguir ambas cosas.
¿Son retratos de las cantantes?
Aquí también hay un matiz.
Divas de la canción no busca funcionar como una galería tradicional de retratos hiperrealistas.
La propia obra de Monroy se mueve entre abstracción y figuración, con un uso especialmente intenso del color y elementos relacionados históricamente con música, instrumentos y danza.
Así que la pregunta no siempre es:
“¿Se parece a Billie Holiday?”
Puede ser algo bastante más interesante:
“¿Se parece a lo que Billie Holiday me hace sentir?”
Ahí cambia completamente la manera de mirar.
¿Quién es Dalia Monroy?
Dalia Monroy estudió Artes Plásticas en La Esmeralda, del entonces Instituto Nacional de Bellas Artes, entre 1973 y 1978.
Posteriormente realizó estudios de posgrado en pintura en Londres, con apoyo del Consejo Británico, y estudios de Pintura Avanzada en la Universidad de las Artes de Belgrado.
Su trayectoria incluye exposiciones en espacios como el Museo Universitario del Chopo y el Palacio de Bellas Artes, además de trabajo en México, Estados Unidos, América Latina y Europa.
También ha participado en distintas ediciones de la Bienal de Pintura Rufino Tamayo y desarrollado una larga labor de gestión cultural.
Pero si existe una obsesión reconocible dentro de su producción, es esta:
hacer que la pintura tenga ritmo.
Y el Museo José Luis Cuevas también añade algo al recorrido
La sede está en Academia 13, a pocas calles del Zócalo.
El Museo José Luis Cuevas ocupa el antiguo Convento de Santa Inés, un edificio con orígenes en el siglo XVII que posteriormente fue transformado para albergar una importante colección de arte contemporáneo.
El recinto conserva más de 1,800 obras y es especialmente reconocible por La Giganta, la monumental escultura de José Luis Cuevas ubicada en su patio.
Así que Divas de la canción puede convertirse fácilmente en pretexto para descubrir un museo del Centro Histórico que a veces queda eclipsado por Bellas Artes, MUNAL y Templo Mayor.
Información para visitar Divas de la canción
Exposición: Divas de la canción
Artista: Dalia Monroy
Sede: Museo José Luis Cuevas
Dirección: Academia 13, Centro Histórico, Ciudad de México.
Inauguración: 20 de agosto de 2026.
Último día: 25 de septiembre de 2026.
El Sistema de Información Cultural registra al Museo José Luis Cuevas abierto de martes a domingo y mantiene como referencia una entrada general de $30, con domingo gratuito; sin embargo, esa ficha de tarifas no tiene actualización reciente, por lo que conviene confirmar el costo directamente con el recinto antes de acudir.
Para el horario, fuentes turísticas oficiales de CDMX ubican la operación habitual del museo aproximadamente entre 10:00 y 17:30 horas, de martes a domingo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Divas de la canción?
Es una exposición de Dalia Monroy formada por 32 obras inspiradas en 14 grandes intérpretes del siglo XX. Combina pintura y música para explorar el legado artístico y personal de esas cantantes.
¿Qué cantantes aparecen?
Entre ellas están Billie Holiday, Nina Simone, Ella Fitzgerald, Miriam Makeba, Édith Piaf, Aretha Franklin, Bessie Smith, Etta James, Sarah Vaughan, Cesária Évora y Omara Portuondo.
¿Hasta cuándo estará en CDMX?
Divas de la canción permanecerá en el Museo José Luis Cuevas hasta el 25 de septiembre de 2026.
¿Se puede escuchar música dentro de la exposición?
Sí. Las obras cuentan con códigos QR que permiten escuchar las voces relacionadas con las pinturas mientras se realiza el recorrido.
¿Hay bodypainting durante la exposición?
El bodypainting y la danza están documentados como parte de la inauguración. No existe información suficiente para afirmar que haya performances de bodypainting todos los días.
¿Dónde está el Museo José Luis Cuevas?
Está en Academia 13, Centro Histórico de Ciudad de México, a unas calles del Zócalo.
Conclusión
Normalmente una cantante deja una grabación.
Una frecuencia.
Una interpretación congelada en el tiempo.
Dalia Monroy intenta hacer algo bastante extraño con todo eso:
darle superficie.
Convertir un ritmo en líneas.
Una voz en color.
Una biografía en composición.
Y quizá ahí está la mejor manera de recorrer Divas de la canción.
No preguntarte únicamente si reconoces a Billie Holiday, Nina Simone o Aretha Franklin.
Escucha primero.
Mira después.
Porque tal vez descubras que una misma canción puede existir de dos maneras:
una entra por los oídos.
La otra se queda colgada en la pared.
Si conocías a Billie Holiday y Nina Simone pero alguna de las otras divas era nueva para ti, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con quien siempre tiene música puesta y sigue leyendo HoyTeCuento para descubrir las historias detrás de aquello que escuchamos todos los días.
lunes, 24 de agosto de 2026
Qué hacer en CDMX este fin de semana: 9 planes
Hay fines de semana para decir “luego voy”.
Este no es uno de ellos.
El domingo 30 de agosto desaparece una de las experiencias inmersivas más interesantes que ha tenido CDMX este año y, el mismo día, cierra una exposición de fútbol con piezas de Pelé, Maradona, Messi y Cristiano Ronaldo.
Pero también hay un museo de gatos recién inaugurado, Formula 1 con boletos que bajaron muchísimo de precio, un MUNAL prácticamente regalado y una experiencia donde tienes que rescatar aldeanos antes de que te ataque un creeper.
Así que si buscas qué hacer en CDMX este fin de semana del 29 y 30 de agosto de 2026, aquí van nueve planes que sí pondría sobre la mesa.
Los precios de plataformas como Fever fueron consultados el 24 de agosto y pueden cambiar según horario, disponibilidad o promociones.
Antes de elegir: ojo con el domingo 30
Hay un factor que puede modificar tu itinerario:
este domingo se celebra el XLIII Maratón de la Ciudad de México.
La carrera sale de la zona de Ciudad Universitaria y este año tendrá una llegada renovada al Zócalo entrando por Avenida 20 de Noviembre. Al tratarse de uno de los eventos deportivos más grandes de la ciudad, es razonable esperar afectaciones de movilidad en distintos corredores durante la mañana.
Si tu plan involucra Centro Histórico, Reforma o desplazamientos largos, revisa la ruta y transporte disponible antes de salir.
Ahora sí.
1. Leonora Carrington: Laberinto Mágico — porque literalmente se acaba
📍 CAI – Centro de las Artes Inmersivas, General Prim 90
📅 Últimos días: sábado 29 y domingo 30 de agosto
💰 Fever mostraba $432 el sábado y $353 el domingo al momento de revisar.
Si solo eligiera una experiencia por urgencia, sería esta.
Leonora Carrington: Laberinto Mágico no se limita a tomar pinturas y proyectarlas gigantes en una pared.
El recorrido de aproximadamente 45 minutos incorpora 11 esculturas monumentales de Carrington, grabados, litografías y objetos originales dentro de ambientes creados con sonido, iluminación, texturas, aromas y escenografía. El proyecto fue desarrollado junto con el Consejo Leonora Carrington.
Y aquí la fecha manda:
el domingo 30 se termina.
¿Para quién?
Para quien quiera una experiencia visual, surrealismo o contenido espectacular para video.
2. World Press Photo + despedida de Fútbol en el Franz Mayer
📍 Museo Franz Mayer
🕙 10:00–17:00
📸 World Press Photo: $150
⚽ Fútbol: Diseñando una pasión: $180
Importante: son boletos separados.
Aquí puedes hacer una especie de maratón cultural sin correr 42 kilómetros.
Por un lado, World Press Photo 2026 + El Archivo reúne la selección contemporánea del certamen y una muestra histórica especial por sus 70 años, incluyendo 33 imágenes recuperadas de su archivo. Permanecerá hasta el 4 de octubre.
Pero Fútbol: Diseñando una pasión sí vive su último fin de semana.
La exposición analiza cómo diseño, arquitectura, uniformes, gráfica, estadios y objetos han construido visualmente la cultura del fútbol. Hay memorabilia relacionada con figuras como Pelé, Maradona, Hugo Sánchez, Messi y Cristiano Ronaldo.
Además, el Franz tiene actualmente exposiciones como Durero: El primer artista viral y Biodiseño MX.
¿Para quién?
Para fotografía, diseño, fútbol y para quien quiere exprimir mucho un solo museo.
3. El Museo del Gato — porque acaba de abrir
📍 Paseo de la Reforma 87, piso 4
💰 $385 viernes a domingo
🕙 Sábado 10:00–21:00 · domingo 11:00–20:00
El Museo del Gato abrió el 8 de agosto de 2026, así que todavía entra perfectamente en la categoría de novedad.
Y el nombre puede engañar un poquito.
No funciona como un museo tradicional lleno de vitrinas con “la historia del gato número 1, número 2 y número 3”.
Hay dioramas con animación 3D, videomapping sobre la relación entre gatos y humanos, experiencias interactivas, realidad virtual para recorrer una ciudad desde otra perspectiva y un espacio dedicado al ronroneo.
La Secretaría de Cultura ya lo incorporó formalmente al Sistema de Información Cultural como museo privado.
¿Para quién?
Fans de los gatos, experiencias visuales y planes familiares.
4. Formula 1 La Exhibición — probablemente la mejor relación experiencia/precio
📍 Punta Museo, Coyoacán
📅 Hasta el 20 de septiembre
💰 Fever muestra para este fin $221 el sábado y $191 el domingo.
Ese precio cambia bastante la conversación.
Formula 1 La Exhibición reúne monoplazas originales, memorabilia, material audiovisual, entrevistas, archivo e instalaciones interactivas sobre la historia y tecnología de F1.
La versión mexicana tiene además una sección exclusiva dedicada al automovilismo nacional y al Autódromo Hermanos Rodríguez.
El recorrido suele llevar alrededor de 60–90 minutos.
Por menos de lo que cuestan varias experiencias inmersivas bastante más pequeñas, esta semana tiene una relación costo/contenido difícil de ignorar.
¿Para quién?
Fans de F1, ingeniería, automovilismo o diseño industrial.
Planes buenos por menos de $300
5. México: ruta y destino — el país aprendiendo a venderse a sí mismo
📍 MUNAL, Tacuba 8
💰 $95 sábado · entrada libre general el domingo
🕙 10:00–18:00
Esta exposición comienza con una pregunta maravillosa:
¿cómo se construye la imagen de un país?
México: ruta y destino analiza cómo artistas, intelectuales, promotores culturales, mapas, fotografías, guías y publicidad ayudaron durante el siglo XX a convertir al país en una determinada imagen turística: tradición, paisajes, modernidad, pueblos y un México listo para ser descubierto.
La muestra seguirá hasta el 14 de febrero de 2027, así que no hay urgencia.
Pero el domingo tiene un argumento bastante convincente:
entrada libre general.
6. La colección, con todas sus letras — historia escondida dentro de objetos
📍 MODO, Colima 145, Roma Norte
💰 $80
🕙 10:00–18:00
Una lata vieja puede parecer basura.
Hasta que pasan 70 años y de pronto explica cómo comprábamos, qué deseábamos y cómo una marca intentaba convencernos.
Eso resume bastante bien al MODO.
En La colección, con todas sus letras, el museo reorganiza miles de objetos de su acervo siguiendo el orden alfabético, utilizando cada letra como una puerta hacia diseño, publicidad, consumo, cultura pop y memoria cotidiana.
El MODO conserva más de 200 mil componentes relacionados con más de dos siglos de vida cotidiana mexicana.
¿Para quién?
Quien disfruta encontrar historias extraordinarias en cosas completamente ordinarias.
7. Museo Anahuacalli — cuando el edificio compite con la colección
📍 Museo 150, San Pablo Tepetlapa, Coyoacán
💰 $100 nacionales · $130 general
🕙 11:00–17:30
Diego Rivera no quería simplemente un edificio donde guardar piezas.
Imaginó una Ciudad de las Artes.
El Anahuacalli fue construido con piedra volcánica del Pedregal y su arquitectura toma referencias de construcciones mesoamericanas.
El museo resguarda alrededor de 39,000 piezas prehispánicas de la colección de Rivera, de las cuales unas 2,000 fueron seleccionadas para exhibición permanente.
Sí:
Lo más curioso del fin
Diego Rivera reunió unas 39 mil piezas prehispánicas.
Y solo una fracción de ellas cabe en las salas del Anahuacalli.
El edificio, además, parece emerger directamente de la piedra volcánica sobre la que está construido.
Inmersivas que sí consideraría
8. Minecraft Experience: Villager Rescue
📍 Fórum Buenavista
💰 Precio general oficial publicado: $549; Fever puede mostrar promociones variables según fecha y horario.
🕙 Sábado 9:00–22:00 · domingo 9:00–21:00
Aquí sí importa una pregunta:
¿te gusta Minecraft?
Porque si la respuesta es sí, la experiencia tiene bastante más sentido.
Recibes un Orbe de Interacción y recorres distintos biomas mientras recolectas recursos, construyes, enfrentas mobs y completas una misión para rescatar aldeanos. La experiencia dura aproximadamente una hora.
No estás viendo memorabilia detrás de vitrinas.
Estás jugando físicamente una versión simplificada del videojuego.
La elegiría si:
Minecraft forma parte de tu nostalgia o fandom.
No la elegiría si:
Nunca has sentido ninguna emoción al escuchar “ssssss” detrás de ti.
Ahí el boleto empieza a doler.
9. Mystika: un viaje inmersivo espiritual
📍 Torre Cuarzo, Reforma 26
💰 El calendario de Fever marca $429 sábado y domingo; también aparece paquete 4x3.
Creada por Pepe Soho, Mystika combina fotografía, proyecciones, sonido, espejos y ambientes inspirados en santuarios naturales de México, caballos, Selva Lacandona y mariposas monarca.
Es menos “juego interactivo” que Minecraft y más experiencia contemplativa.
Visualmente sigue siendo una de las propuestas más pulidas de su categoría.
¿Para quién?
Fotografía, naturaleza, experiencias sensoriales y contenido visual.
Mito vs. realidad: ¿necesitas gastar $500 para hacer algo bueno?
Mito: las mejores experiencias de CDMX son las más caras
Para nada.
Este mismo fin tienes:
MODO por $80.
MUNAL por $95 el sábado y gratis el domingo.
Anahuacalli por $100 para mexicanos.
Y Formula 1 aparece actualmente desde $191 el domingo.
El precio puede marcar producción, duración o tecnología.
Pero no determina automáticamente cuánta historia te vas a llevar.
¿Cuáles elegiría si solo pudiera hacer tres?
🥇 Leonora Carrington
Por urgencia. Después del domingo, se acabó.
🥈 Franz Mayer
Porque puedes combinar el último fin de Fútbol con World Press Photo y un museo que actualmente tiene mucha oferta.
🥉 Museo del Gato
Porque es genuinamente nuevo y tiene altísimo potencial visual.
Bonus por precio: Formula 1.
Bonus cultural barato: MUNAL.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer en CDMX este fin de semana del 29 y 30 de agosto?
Entre las mejores opciones están Leonora Carrington: Laberinto Mágico, World Press Photo, el último fin de Fútbol: Diseñando una pasión, Museo del Gato, Formula 1 La Exhibición, MUNAL, MODO, Anahuacalli, Minecraft Experience y Mystika.
¿Qué exposición termina el domingo 30 de agosto?
Leonora Carrington: Laberinto Mágico y Fútbol: Diseñando una pasión tienen su último día el domingo 30 de agosto de 2026.
¿Qué museo es gratis el domingo?
El Museo Nacional de Arte (MUNAL) mantiene entrada libre general los domingos.
¿Cuál es el plan barato que más vale la pena?
Formula 1 tiene una promoción particularmente atractiva este fin, mientras MUNAL, MODO y Anahuacalli ofrecen muchísimo contenido por menos de $150.
¿Hay afectaciones de movilidad el domingo?
Sí. El Maratón de la Ciudad de México se realizará el 30 de agosto, por lo que conviene revisar la ruta y transporte antes de moverse entre zonas como Centro, Reforma y otros corredores del recorrido.
Conclusión
CDMX tiene un problema bastante privilegiado:
hay demasiado que hacer.
La solución no es intentar verlo todo.
Es saber qué puede esperar.
World Press Photo todavía tiene semanas.
México: ruta y destino estará hasta 2027.
Formula 1 aguanta hasta septiembre.
Pero Leonora Carrington desaparece el domingo.
Fútbol también.
Así que este fin de semana yo aplicaría una regla bastante sencilla:
primero ve lo que ya no vas a poder ver después.
Lo demás puede esperar al siguiente sábado.
La ciudad, afortunadamente, no parece tener ninguna intención de quedarse sin planes.
¿Con cuál te quedarías? Déjalo en los comentarios, comparte esta guía con la persona que siempre responde “no sé, tú dime qué hacemos” y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más planes, historias y curiosidades de Ciudad de México.
Historias entretejidas: gobelinos Francia–México
Imagina trabajar durante meses en una obra monumental.
Hay un pequeño inconveniente:
la estás tejiendo por detrás.
Para comprobar cómo se ve el frente tienes un espejo. Conforme avanzas, enrollas lo que ya terminaste y sigues trabajando. No podrás contemplar la pieza completa hasta que finalmente salga del telar.
Así siguen produciéndose tapices en la histórica Manufacture des Gobelins de París.
Y a finales de 2026 una selección de esa tradición francesa llegará a Ciudad de México para encontrarse con otra historia bastante menos conocida: la de los talleres mexicanos que durante el siglo XX también convirtieron pinturas, dibujos y diseños de grandes artistas en enormes superficies tejidas.
El resultado será Historias entretejidas, Francia–México, una exposición programada para abrir el 27 de noviembre de 2026 en el Palacio de Cultura Banamex–Palacio de Iturbide, en pleno Centro Histórico.
Reunirá alrededor de 60 tapices franceses y mexicanos, incluyendo piezas vinculadas con artistas como Le Corbusier, Alexander Calder y Joan Miró.
Y no, eso no significa necesariamente que Miró se sentara frente al telar.
Ahí comienza la parte interesante.
¿Qué es Historias entretejidas, Francia–México?
La exposición reunirá aproximadamente 30 tapices procedentes de las Manufactures Nationales francesas y otra treintena realizada en talleres mexicanos.
La curaduría estará a cargo de Ana Elena Mallet, investigadora y curadora mexicana especializada en diseño y cultura material. El proyecto se realiza mediante la colaboración entre Manufactures Nationales, Fomento Cultural Banamex e IFAL.
La exhibición forma parte de las actividades por los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, conmemorados durante 2026.
Pero su propuesta va bastante más allá de colocar obras francesas de un lado y mexicanas del otro.
La intención es comparar dos maneras de apropiarse de una técnica textil histórica y convertirla en un lenguaje para el arte moderno y contemporáneo.
Del lado francés aparece una institución que tiene siglos de historia.
Del mexicano, talleres creados principalmente durante el siglo XX.
El punto de encuentro es el hilo.
¿Qué es realmente la Manufacture des Gobelins?
Primero hay que resolver algo que su nombre suele complicar.
“Gobelins” originalmente no describía una técnica. Era un apellido.
Durante el siglo XV, la familia Gobelin se estableció a orillas del río Bièvre, en París, y desarrolló importantes talleres de teñido.
Siglos después, el nombre del lugar terminaría asociado con una de las instituciones textiles más famosas del mundo.
En 1662, durante el reinado de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert concentró diferentes talleres parisinos en el sitio para crear una gran manufactura real dedicada a producir mobiliario, objetos decorativos y especialmente tapices para la Corona.
Sí.
La Francia de Luis XIV básicamente montó una fábrica estatal de arte monumental.
Versalles no se iba a decorar solo.
Pero los Gobelins no se quedaron atrapados en el siglo XVII
Aquí está uno de los puntos clave de Historias entretejidas.
La Manufacture des Gobelins no funciona únicamente restaurando motivos de reyes, batallas y castillos.
Durante el siglo XX comenzó a trabajar con algunos de los grandes nombres del arte moderno.
Las colecciones oficiales de Mobilier national documentan colaboraciones o transposiciones textiles relacionadas con artistas como Henri Matisse, Pablo Picasso, Le Corbusier, Alexander Calder, Sonia Delaunay y Joan Miró, además de numerosos creadores contemporáneos.
Eso transformó radicalmente lo que podía ser un tapiz.
De repente, una técnica asociada con palacios europeos también podía interpretar abstracción, surrealismo, geometría y arte contemporáneo.
Y aquí viene una precisión importante.
Miró, Calder y Le Corbusier no necesariamente tejieron estas obras
Cuando vemos escrito:
“tapiz de Joan Miró”
es fácil imaginar al artista sentado durante meses pasando lana entre miles de hilos.
Normalmente no funciona así.
El artista crea una imagen, proyecto o cartón que después debe ser traducido al lenguaje textil.
En las Manufactures Nationales entra entonces otra figura fundamental:
el licier, o maestro tejedor.
La propia institución francesa insiste en que la elaboración de una tapicería no consiste en copiar mecánicamente una pintura.
Hay que reinterpretar colores.
Materiales.
Texturas.
Escala.
Densidad.
Incluso una línea pintada debe descubrir cómo convertirse en hilo.
Por eso Mobilier national define el resultado como una especie de cocreación entre artista y artesano.
La firma famosa puede ser Miró.
Pero hay otras manos dentro de la obra.
Muchas.
Lo más curioso: los tejedores trabajan viendo el reverso
Aquí está probablemente el mejor dato de toda la exposición.
La Manufacture des Gobelins utiliza exclusivamente desde 1826 la técnica de haute lice o alto lizo, realizada sobre grandes telares verticales.
El tejedor trabaja detrás del telar.
Va construyendo el reverso de la pieza y utiliza un espejo situado frente a él para comprobar cómo se está formando el lado que finalmente verá el público.
Y todavía hay algo más extraño.
Aproximadamente cada 40 centímetros, la sección terminada se enrolla para continuar avanzando.
Por eso la obra no puede verse completamente extendida durante buena parte del proceso.
La propia Manufacture explica que la pieza no se descubre íntegramente hasta la llamada tombée de métier: el momento en que finalmente se libera del telar.
Imagina terminar algo monumental y descubrir por primera vez el resultado completo prácticamente al final.
Los niveles de ansiedad creativa debieron inventarse en Francia.
¿Entonces un gobelino es simplemente una pintura hecha de lana?
No exactamente.
La traducción cambia la obra.
Una pintura puede mezclar pigmentos casi infinitamente.
Un tapiz necesita construir ese efecto mediante fibras reales.
Los talleres seleccionan colores, realizan pruebas y deciden cómo determinadas combinaciones de hilos pueden reproducir —o reinterpretar— lo que ocurre en la imagen original.
Mobilier national explica que incluso ampliar una obra hasta el tamaño final puede revelar detalles que antes parecían irrelevantes y obligar al artista y a los artesanos a reconsiderar la composición.
El resultado no es pintura disfrazada de tela.
Es otra obra.
Y México también desarrolló su propia historia del tapiz moderno
Aquí Historias entretejidas se pone mucho más interesante.
Porque México no aparece solamente como país receptor de una tradición francesa.
Durante el siglo XX surgieron talleres donde artistas y tejedores mexicanos experimentaron con el tapiz de alto lizo y desarrollaron sus propias redes de producción.
La exposición incluirá obras relacionadas con el Taller Nacional de Tapiz, el proyecto de Xonacatlán y el Taller Mexicano de Gobelinos de Guadalajara.
Y cada uno cuenta una historia distinta.
Pedro Preux convirtió el tapiz en una escuela
Uno de los protagonistas fundamentales fue Pedro Preux.
En 1973 fundó el Taller Nacional de Tapiz, institución vinculada al INBA donde no solamente se producían obras: también se enseñaba profesionalmente la disciplina.
El taller desarrolló licenciaturas relacionadas con tapiz y diseño textil y trabajó con diseños de numerosos artistas.
Su colección conserva obras vinculadas con Arnold Belkin, Felipe Ehrenberg, Rodolfo Nieto, Francisco Toledo, Alfredo Zalce y Carlos Mérida, entre otros.
El proyecto funcionó durante aproximadamente dos décadas y finalmente cerró en 1994.
Parte de aquellas piezas sobrevivió literalmente almacenada durante años antes de comenzar a recuperarse y exhibirse de nuevo.
Así que cuando Historias entretejidas coloque tapices mexicanos frente a los franceses, no estaremos viendo una tradición importada ayer.
México también construyó varias décadas de historia alrededor de ella.
Y en Guadalajara todo empezó por un tapiz para una casa
La historia del Taller Mexicano de Gobelinos es todavía más cinematográfica.
En los años sesenta, el arquitecto austriaco Erich Coufal, radicado en Guadalajara, quería un tapiz para su propia casa.
Invitó a México a su compatriota Fritz Riedl, especialista en tapicería.
Lo que iba a ser básicamente un encargo para un comedor terminó creciendo.
En 1968, Coufal y Riedl fundaron en Guadalajara un taller de alto lizo que posteriormente evolucionaría hasta convertirse en el actual Taller Mexicano de Gobelinos.
Riedl permaneció en México durante varios años y el taller comenzó a colaborar con artistas.
Entre ellos:
Rufino Tamayo y Mathias Goeritz.
Un hombre quería decorar su comedor.
Terminó ayudando a abrir una tradición que lleva más de medio siglo activa.
Nunca subestimes una remodelación.
Francia y México terminaron hablando el mismo idioma técnico
Hay un puente particularmente interesante.
Fritz Riedl había aprendido técnicas relacionadas con el gran renovador francés de la tapicería moderna Jean Lurçat, cuya influencia ayudó a devolver protagonismo al tapiz durante el siglo XX.
Así que la relación entre ambas tradiciones no comienza con esta exposición de 2026.
Existen conexiones técnicas y artísticas desde mucho antes.
Francia desarrolló una institución estatal monumental.
México produjo talleres públicos, privados y experimentales.
Ambos terminaron haciendo algo parecido:
poner frente a frente a un artista y a un tejedor y preguntarles:
¿cómo convertimos esta imagen en materia?
Mito vs. realidad: no todo tapiz es técnicamente “un Gobelins”
Mito: gobelino es cualquier tapiz tejido
En el uso cotidiano, la palabra puede utilizarse de manera amplia.
Históricamente, sin embargo, Gobelins es el nombre de una manufactura francesa específica, originada en París y vinculada con la familia Gobelin.
En México, distintos talleres adoptaron y desarrollaron técnicas de tapicería de alto lizo relacionadas con esa tradición.
Mito: los artistas famosos tejían solos sus obras
Generalmente no.
Una obra atribuida a Miró, Calder o Le Corbusier puede haber partido de un diseño suyo, pero el proceso textil requiere el trabajo especializado de los lissiers.
Mito: es una técnica antigua que ya no se utiliza
Falso.
Las Manufactures Nationales continúan produciendo obras contemporáneas y colaborando con artistas vivos.
Incluso proyectos actuales para Notre-Dame de París contemplan nuevos tapices destinados a sus capillas.
Realidad: una pieza puede tardar años
Sí.
La complejidad depende del tamaño, densidad y proyecto. Como referencia, un reciente tapiz olímpico producido por las manufacturas francesas requirió tres años de tejido entre diferentes talleres.
El concepto de “ya casi termino” adquiere dimensiones medievales.
El Palacio de Iturbide también añade otra capa histórica
La sede tampoco es cualquier galería.
El Palacio de Iturbide fue construido entre 1779 y 1785 por el arquitecto novohispano Francisco Guerrero y Torres.
Agustín de Iturbide habitó posteriormente el edificio antes de ser coronado emperador de México en 1822, origen del nombre con el que hoy conocemos el inmueble.
Actualmente funciona como Palacio de Cultura Banamex y recibe grandes exposiciones temporales.
Así que una muestra creada para conmemorar dos siglos de relaciones diplomáticas entre México y Francia terminará instalada dentro de un edificio que presenció precisamente los primeros años del México independiente.
Buen casting arquitectónico.
Información para visitar Historias entretejidas
Exposición: Historias entretejidas, Francia–México
Curaduría: Ana Elena Mallet
Sede: Palacio de Cultura Banamex – Palacio de Iturbide
Dirección: Francisco I. Madero 17, Centro Histórico, Ciudad de México.
Apertura anunciada: 27 de noviembre de 2026.
Permanencia: hasta marzo de 2027.
Por ahora no se ha publicado una fecha exacta de cierre dentro de marzo, así que conviene evitar inventar un día hasta que Fomento Cultural Banamex publique la ficha definitiva de la exposición.
El Palacio de Iturbide opera actualmente durante sus exposiciones temporales de lunes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas, con entrada libre y visitas guiadas gratuitas a las 12:00, 14:00 y 16:00 horas.
Importante: como todavía faltan varios meses para la inauguración, horarios, actividades complementarias y condiciones específicas de Historias entretejidas deben confirmarse cuando se publique su cartelera oficial.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo abre Historias entretejidas Francia–México?
La inauguración está anunciada para el 27 de noviembre de 2026 en el Palacio de Iturbide de Ciudad de México.
¿Hasta cuándo estará la exposición?
El proyecto permanecerá hasta marzo de 2027, aunque todavía no se ha hecho pública una fecha exacta de cierre.
¿Cuántas piezas tendrá?
Se esperan alrededor de 60 tapices, aproximadamente 30 procedentes de Francia y otros 30 vinculados con talleres mexicanos.
¿Habrá obras de Joan Miró, Calder y Le Corbusier?
La selección francesa anunciada incluye tapices vinculados con Joan Miró, Alexander Calder y Le Corbusier, entre otros artistas. En este tipo de obras el diseño del artista es traducido al tejido por maestros especializados.
¿Qué es la Manufacture des Gobelins?
Es una histórica manufactura francesa de tapicería establecida como institución real en 1662 en París. Actualmente forma parte de las Manufactures Nationales y continúa produciendo tapices contemporáneos.
¿La exposición será gratuita?
El Palacio de Cultura Banamex mantiene actualmente entrada libre durante sus exposiciones temporales, pero las condiciones específicas de esta muestra deberán confirmarse cuando se publique su cartelera definitiva.
Conclusión
Una pintura puede terminarse cuando el artista deja el pincel.
Un tapiz necesita otra historia.
Alguien diseña la imagen.
Otro estudia cómo traducirla.
Se seleccionan fibras.
Se crean colores.
El tejedor comienza a trabajar por el reverso.
La obra desaparece lentamente dentro del propio telar conforme avanza.
Y meses —a veces años— después, finalmente puede verse completa.
Quizá por eso Historias entretejidas sea un nombre particularmente acertado.
No solamente reunirá piezas de Francia y México.
También mostrará que dentro de cada una ya existen varias historias entrelazadas:
la del artista que imaginó una imagen, la del artesano que descubrió cómo convertirla en hilo y la de dos países que, por caminos muy diferentes, terminaron utilizando una técnica centenaria para hacer arte moderno.
Y cuando veas un Miró tejido, recuerda algo:
hay alguien más escondido entre sus hilos.
Si no sabías que un tapiz podía requerir años de trabajo, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con alguien que disfrute descubrir cómo se hacen realmente las obras de arte y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más historias que vale la pena contar.
domingo, 23 de agosto de 2026
En el barrio: miradas sobre La Merced en Casa Talavera
La Merced puede parecer un mercado.
Después caminas unas calles y parece un museo al aire libre.
Doblas otra esquina y aparecen una vecindad, un oficio que lleva generaciones sobreviviendo, una procesión, puestos de comida, cargadores, edificios virreinales y rastros de una ciudad que existía mucho antes de que México se llamara México.
Entonces surge un pequeño problema:
¿cómo cuentas un barrio así sin reducirlo a una postal de “lo pintoresco”?
Nueve artistas intentan responder esa pregunta en En el barrio. Miradas sobre La Merced, una exposición colectiva instalada en el Centro Cultural Casa Talavera que utiliza fotografía, dibujo, grabado, instalación, arte textil y propuestas participativas para acercarse a la memoria, los oficios, las tradiciones y las personas que dan vida a esta zona del Centro Histórico.
La muestra puede visitarse hasta el 4 de octubre de 2026 y la entrada es gratuita.
Pero quizá el dato más interesante sea que para contar La Merced eligieron un edificio que, literalmente, guarda capas arqueológicas debajo.
¿Qué es En el barrio. Miradas sobre La Merced?
La exposición reúne el trabajo de nueve artistas contemporáneos que desarrollaron diferentes acercamientos al barrio:
- Rolando de la Rosa
- Luisa Estrada
- Demián Flores
- Alejandro Galván
- Susana Gómez-Ortiz
- Rodrigo Ímaz
- Cristina Kahlo
- Santiago Robles
- María Romero
La curaduría está a cargo de Yunuén Sariego y la museografía fue realizada por Ernesto Bejarano.
La muestra no pretende reconstruir La Merced como una cronología de fechas y personajes.
Hace algo más cercano a caminarla.
Las obras se aproximan a elementos como religiosidad popular, gastronomía, comercio, festividades, oficios, patrimonio, memoria urbana y formas de habitar el barrio.
Eso significa que no existe una única “La Merced”.
Cada artista encuentra una distinta.
Y probablemente ahí está el punto.
La exposición tardó dos años en construirse
Aunque el resultado final esté dentro de una galería, el proyecto no nació exclusivamente entre cuatro paredes.
De acuerdo con la información difundida sobre la muestra, su desarrollo implicó alrededor de dos años de colaboración e investigación entre artistas, gestores culturales, investigadores, el equipo de Casa Talavera y personas vinculadas con el barrio.
Los artistas realizaron recorridos, observaciones y acercamientos directos al territorio antes de construir sus propuestas.
Esto cambia bastante la manera de entender la exposición.
No se trata solamente de nueve personas imaginando cómo es La Merced.
La materia prima es el propio barrio.
Sus calles.
Sus habitantes.
Sus negocios.
Sus fiestas.
Sus objetos.
Y las pequeñas cosas que normalmente no terminan dentro de un libro de historia.
Porque la historia de una ciudad también está en lo cotidiano
Cuando pensamos en patrimonio, solemos imaginar monumentos.
Una iglesia.
Un palacio.
Una pirámide.
Algo que requiere placa de bronce y una señora diciéndote que no uses flash.
Pero una ciudad también conserva memoria en cosas mucho menos solemnes.
Un negocio que ha pasado de padres a hijos.
La forma de anunciar una mercancía.
Una celebración religiosa.
Los alimentos preparados en una calle determinada.
Las maneras de ocupar el espacio público.
Incluso el modo en que alguien recuerda una esquina que ya cambió.
La propia UACM ha trabajado durante años con esta idea en Casa Talavera, documentando testimonios, prácticas comunitarias y memoria de los habitantes de La Merced. Sus publicaciones describen al centro cultural como un espacio estrechamente relacionado con las personas que viven y trabajan alrededor.
En el barrio continúa precisamente esa conversación.
La Merced estaba aquí antes de que existiera la Nueva España
Aquí viene una de las razones por las que este barrio resulta tan difícil de resumir.
Su historia no empieza con el Mercado de La Merced.
Ni siquiera empieza con el periodo virreinal.
Investigaciones publicadas por el INAH sitúan esta zona dentro de uno de los sectores más antiguos de la ciudad prehispánica, en el extremo oriental de México-Tenochtitlan y relacionado con el antiguo sistema lacustre del Valle de México.
Fuentes del Centro Histórico explican que el actual barrio tiene raíces en zonas pertenecientes a los antiguos calpullis de Atzacoalco y Zoquiapan, y que esta última se encontraba entre las áreas más antiguas e importantes de la ciudad mexica.
En otras palabras:
cuando hoy caminas por La Merced, no estás recorriendo únicamente un barrio antiguo de CDMX.
Estás caminando sobre una parte de la ciudad que existía antes de la conquista española.
Y antes había agua pasando prácticamente por aquí
La imagen actual de La Merced está tan asociada con calles, puestos y mercados que resulta difícil imaginar otro paisaje.
Pero durante siglos el agua fue fundamental para esta zona.
La Merced estaba conectada con distintas acequias y canales que permitían movilizar personas y mercancías hacia otras regiones del Valle de México. Esa ubicación ayudó a consolidar el carácter comercial del barrio durante el periodo virreinal y posteriormente.
Productos llegaban mediante rutas vinculadas con el sistema lacustre y con canales como los que comunicaban hacia La Viga.
Hoy el tráfico comercial continúa.
Solo que cambiamos trajineras por diableros, camiones y motocicletas.
La logística evoluciona.
La Merced sigue vendiendo.
Lo más curioso: Casa Talavera está construida sobre otra ciudad
El edificio donde se presenta la exposición merece prácticamente otra visita por sí mismo.
Casa Talavera está asentada sobre una zona con vestigios prehispánicos vinculados con Temazcaltitlán, un antiguo barrio relacionado con México-Tenochtitlan.
Durante investigaciones arqueológicas en el inmueble se encontraron materiales y estructuras anteriores al edificio virreinal.
Después, sobre ese territorio apareció una casona barroca.
Y después la construcción siguió cambiando.
A lo largo de su historia estuvo relacionada con distintos usos, entre ellos actividades productivas, vivienda, almacenamiento y posteriormente actividades culturales. Desde 2002 funciona bajo resguardo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México como Centro Cultural Casa Talavera.
Así que ocurre algo bastante bonito con esta exposición.
Una muestra dedicada a las distintas capas históricas de La Merced está instalada en un edificio que también está hecho de capas históricas.
Metaexposición desbloqueada.
¿Qué era Temazcaltitlán?
El nombre aparece constantemente cuando se estudia la historia de esta zona.
Temazcaltitlán puede traducirse aproximadamente como “lugar de los temazcales” y estuvo relacionado con una de las zonas antiguas de México-Tenochtitlan.
La ubicación es especialmente significativa dentro de algunas tradiciones históricas sobre los primeros asentamientos mexicas.
La relevancia arqueológica de Casa Talavera proviene precisamente de estar situada sobre un sector asociado con ese antiguo barrio.
Eso convierte al edificio en algo más que una bonita sede colonial.
Debajo de la exposición hay evidencia material de otras etapas de la ciudad.
Literalmente.
La Merced lleva siglos viviendo del movimiento
Hay otra continuidad histórica que resulta fascinante.
El comercio.
El INAH señala que, por su ubicación junto a importantes vías acuáticas, la actividad comercial adquirió especial relevancia en esta zona desde el periodo virreinal.
Con el paso del tiempo llegaron mercados, almacenes, negocios, vendedores, bodegas y nuevas formas de distribución.
El gran Mercado de La Merced que mucha gente asocia actualmente con el barrio pertenece a una etapa mucho más reciente de esa larguísima historia.
Pero la idea de La Merced como lugar donde entran, salen, cambian de manos y circulan cosas tiene siglos.
Y no solamente circulan mercancías.
También recetas.
Palabras.
Celebraciones.
Oficios.
Historias familiares.
Ahí aparece otra de las ideas que ayuda a leer la exposición:
un mercado también produce cultura.
Mito vs. realidad: La Merced no es solamente su mercado
Mito: La Merced es básicamente el Mercado de La Merced
No.
El mercado es fundamental para comprender el barrio, pero La Merced es un territorio histórico mucho más amplio, con plazas, templos, edificios virreinales, calles residenciales, zonas comerciales y espacios culturales.
Mito: su historia comenzó durante la Colonia
Tampoco.
El territorio tiene antecedentes prehispánicos y estuvo integrado a la antigua México-Tenochtitlan.
Realidad: el comercio ha marcado su identidad durante siglos
Sí.
Su cercanía con antiguas acequias favoreció desde hace siglos la circulación de mercancías y personas, y el comercio continúa siendo uno de los elementos centrales de la vida cotidiana del barrio.
Mito: Casa Talavera es solamente una galería
Definitivamente no.
Además de exposiciones, el recinto de la UACM ha desarrollado talleres, actividades comunitarias, proyectos educativos y trabajo sobre memoria local; incluso cuenta con un museo de sitio relacionado con los vestigios encontrados en el inmueble.
Una exposición sobre La Merced tenía que estar precisamente aquí
Podrían haber llevado estas obras a una galería en otra colonia.
Pero se habría perdido algo.
Casa Talavera lleva más de dos décadas trabajando directamente con la comunidad de La Merced.
En una publicación institucional, la UACM describe el recinto como un espacio construido mediante la relación con las personas del barrio y enumera actividades que van desde exposiciones y talleres hasta proyectos comunitarios y eventos en la cercana Plaza de la Aguilita.
La relación viene incluso de antes.
En 2008, una publicación del Centro Histórico ya documentaba proyectos de Casa Talavera donde los habitantes del barrio se convertían en narradores de su propia memoria, compartiendo historias y experiencias mediante talleres y materiales audiovisuales.
Por eso En el barrio no parece simplemente una exposición que llegó a ocupar temporalmente una sala.
Forma parte de una conversación que el recinto lleva años manteniendo con su entorno.
El recorrido intenta parecerse un poco a caminar por La Merced
La museografía también juega con esa idea.
En lugar de imponer una lectura estrictamente lineal, la exposición propone descubrir conexiones entre distintas piezas y aproximaciones al barrio.
Fotografía.
Textiles.
Grabado.
Dibujo.
Instalación.
Obras participativas.
Cada lenguaje muestra una versión distinta del mismo lugar.
Tiene sentido.
Porque La Merced tampoco puede recorrerse correctamente siguiendo una sola narrativa.
Puedes entrar interesado en arquitectura y terminar observando un altar.
Llegar buscando comida y encontrar un edificio del siglo XVIII.
Ir detrás de una iglesia y descubrir que debajo de una casa existen vestigios prehispánicos.
La ciudad raramente respeta nuestros itinerarios.
Esta exposición tampoco intenta obligarla.
Nueve artistas, pero ningún retrato definitivo
Quizá lo más acertado del título sea la palabra “miradas”.
No dice:
“La Merced”.
Dice:
“Miradas sobre La Merced”.
Es una diferencia pequeña pero importante.
Ninguna fotografía, instalación o dibujo puede explicar por completo un territorio habitado por generaciones de comerciantes, vecinos, migrantes, trabajadores y comunidades distintas.
Lo que sí puede hacer el arte es detenerse en detalles que normalmente se pierden entre el ruido.
Y convertirlos temporalmente en protagonistas.
Una fiesta.
Un oficio.
Una fachada.
Un alimento.
Un recuerdo.
Algo que ocurre todos los días hasta que alguien decide mirarlo como si fuera extraordinario.
Información para visitar En el barrio. Miradas sobre La Merced
Exposición: En el barrio. Miradas sobre La Merced
Sede: Centro Cultural Casa Talavera, UACM
Dirección: Talavera 20, Centro Histórico, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.
Fechas: 20 de junio al 4 de octubre de 2026.
Miércoles a viernes: 10:00 a 17:00 horas.
Sábados y domingos: 11:00 a 16:00 horas.
Entrada: gratuita.
La programación también contempla actividades de mediación y encuentros relacionados con el barrio, por lo que vale la pena revisar la cartelera de Casa Talavera antes de acudir.
Preguntas frecuentes
¿Qué es En el barrio. Miradas sobre La Merced?
Es una exposición colectiva en Casa Talavera donde nueve artistas utilizan fotografía, instalación, dibujo, gráfica, textiles y otros medios para explorar la memoria, identidad, oficios y vida cotidiana de La Merced.
¿Hasta cuándo está la exposición?
Puede visitarse hasta el 4 de octubre de 2026.
¿Cuánto cuesta entrar a Casa Talavera?
La entrada a En el barrio. Miradas sobre La Merced es gratuita.
¿Dónde está Casa Talavera?
Se encuentra en Talavera 20, Centro Histórico de Ciudad de México, dentro del barrio de La Merced.
¿Cuántos artistas participan?
Participan nueve artistas: Rolando de la Rosa, Luisa Estrada, Demián Flores, Alejandro Galván, Susana Gómez-Ortiz, Rodrigo Ímaz, Cristina Kahlo, Santiago Robles y María Romero.
¿Casa Talavera tiene vestigios arqueológicos?
Sí. El inmueble está relacionado con el antiguo territorio de Temazcaltitlán y conserva un museo de sitio con materiales arqueológicos encontrados en la zona.
Conclusión
La Merced lleva siglos haciendo prácticamente lo mismo:
cambiar sin dejar de ser La Merced.
Primero hubo agua donde ahora hay calles.
Después llegaron nuevas construcciones.
Cambió la ciudad.
Cambió el comercio.
Aparecieron mercados, bodegas, vecindades, talleres y nuevas generaciones de habitantes.
Y mientras tanto, la memoria siguió acumulándose.
Quizá por eso En el barrio. Miradas sobre La Merced funciona mejor si no la pensamos como una exposición que pretende explicar el lugar.
Más bien parece una invitación a aprender a mirarlo.
Porque puedes salir de Casa Talavera, caminar veinte metros y descubrir que la exposición no terminó.
Los personajes siguen ahí.
Los sonidos siguen ahí.
Los negocios siguen abiertos.
El patrimonio continúa mezclándose con lo cotidiano.
Y de pronto entiendes que las nueve salas eran solamente el prólogo.
La obra más grande está afuera.
Si conocías el mercado pero no toda la historia que existe alrededor de La Merced, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con alguien que disfrute descubrir las capas ocultas de CDMX y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más historias que normalmente pasamos de largo.
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