Slider

Categorias Top

Donde comer

Donde comer
Donde comer

Que hacer

Que hacer
Que hacer

Historia

Historia
Historia

Que ver

Que ver
Que ver

Curiosidades

Curiosidades
Curiosidades

lunes, 24 de agosto de 2026

 


Qué hacer en CDMX este fin de semana: 9 planes

Hay fines de semana para decir “luego voy”.

Este no es uno de ellos.

El domingo 30 de agosto desaparece una de las experiencias inmersivas más interesantes que ha tenido CDMX este año y, el mismo día, cierra una exposición de fútbol con piezas de Pelé, Maradona, Messi y Cristiano Ronaldo.

Pero también hay un museo de gatos recién inaugurado, Formula 1 con boletos que bajaron muchísimo de precio, un MUNAL prácticamente regalado y una experiencia donde tienes que rescatar aldeanos antes de que te ataque un creeper.

Así que si buscas qué hacer en CDMX este fin de semana del 29 y 30 de agosto de 2026, aquí van nueve planes que sí pondría sobre la mesa.

Los precios de plataformas como Fever fueron consultados el 24 de agosto y pueden cambiar según horario, disponibilidad o promociones.

Antes de elegir: ojo con el domingo 30

Hay un factor que puede modificar tu itinerario:

este domingo se celebra el XLIII Maratón de la Ciudad de México.

La carrera sale de la zona de Ciudad Universitaria y este año tendrá una llegada renovada al Zócalo entrando por Avenida 20 de Noviembre. Al tratarse de uno de los eventos deportivos más grandes de la ciudad, es razonable esperar afectaciones de movilidad en distintos corredores durante la mañana.

Si tu plan involucra Centro Histórico, Reforma o desplazamientos largos, revisa la ruta y transporte disponible antes de salir.

Ahora sí.

1. Leonora Carrington: Laberinto Mágico — porque literalmente se acaba



📍 CAI – Centro de las Artes Inmersivas, General Prim 90

📅 Últimos días: sábado 29 y domingo 30 de agosto

💰 Fever mostraba $432 el sábado y $353 el domingo al momento de revisar.

Si solo eligiera una experiencia por urgencia, sería esta.

Leonora Carrington: Laberinto Mágico no se limita a tomar pinturas y proyectarlas gigantes en una pared.

El recorrido de aproximadamente 45 minutos incorpora 11 esculturas monumentales de Carrington, grabados, litografías y objetos originales dentro de ambientes creados con sonido, iluminación, texturas, aromas y escenografía. El proyecto fue desarrollado junto con el Consejo Leonora Carrington.

Y aquí la fecha manda:

el domingo 30 se termina.

¿Para quién?

Para quien quiera una experiencia visual, surrealismo o contenido espectacular para video.


2. World Press Photo + despedida de Fútbol en el Franz Mayer



📍 Museo Franz Mayer

🕙 10:00–17:00

📸 World Press Photo: $150

Fútbol: Diseñando una pasión: $180

Importante: son boletos separados.

Aquí puedes hacer una especie de maratón cultural sin correr 42 kilómetros.

Por un lado, World Press Photo 2026 + El Archivo reúne la selección contemporánea del certamen y una muestra histórica especial por sus 70 años, incluyendo 33 imágenes recuperadas de su archivo. Permanecerá hasta el 4 de octubre.

Pero Fútbol: Diseñando una pasión sí vive su último fin de semana.

La exposición analiza cómo diseño, arquitectura, uniformes, gráfica, estadios y objetos han construido visualmente la cultura del fútbol. Hay memorabilia relacionada con figuras como Pelé, Maradona, Hugo Sánchez, Messi y Cristiano Ronaldo.

Además, el Franz tiene actualmente exposiciones como Durero: El primer artista viral y Biodiseño MX.

¿Para quién?

Para fotografía, diseño, fútbol y para quien quiere exprimir mucho un solo museo.


3. El Museo del Gato — porque acaba de abrir



📍 Paseo de la Reforma 87, piso 4

💰 $385 viernes a domingo

🕙 Sábado 10:00–21:00 · domingo 11:00–20:00

El Museo del Gato abrió el 8 de agosto de 2026, así que todavía entra perfectamente en la categoría de novedad.

Y el nombre puede engañar un poquito.

No funciona como un museo tradicional lleno de vitrinas con “la historia del gato número 1, número 2 y número 3”.

Hay dioramas con animación 3D, videomapping sobre la relación entre gatos y humanos, experiencias interactivas, realidad virtual para recorrer una ciudad desde otra perspectiva y un espacio dedicado al ronroneo.

La Secretaría de Cultura ya lo incorporó formalmente al Sistema de Información Cultural como museo privado.

¿Para quién?

Fans de los gatos, experiencias visuales y planes familiares.


4. Formula 1 La Exhibición — probablemente la mejor relación experiencia/precio



📍 Punta Museo, Coyoacán

📅 Hasta el 20 de septiembre

💰 Fever muestra para este fin $221 el sábado y $191 el domingo.

Ese precio cambia bastante la conversación.

Formula 1 La Exhibición reúne monoplazas originales, memorabilia, material audiovisual, entrevistas, archivo e instalaciones interactivas sobre la historia y tecnología de F1.

La versión mexicana tiene además una sección exclusiva dedicada al automovilismo nacional y al Autódromo Hermanos Rodríguez.

El recorrido suele llevar alrededor de 60–90 minutos.

Por menos de lo que cuestan varias experiencias inmersivas bastante más pequeñas, esta semana tiene una relación costo/contenido difícil de ignorar.

¿Para quién?

Fans de F1, ingeniería, automovilismo o diseño industrial.


Planes buenos por menos de $300

5. México: ruta y destino — el país aprendiendo a venderse a sí mismo



📍 MUNAL, Tacuba 8

💰 $95 sábado · entrada libre general el domingo

🕙 10:00–18:00

Esta exposición comienza con una pregunta maravillosa:

¿cómo se construye la imagen de un país?

México: ruta y destino analiza cómo artistas, intelectuales, promotores culturales, mapas, fotografías, guías y publicidad ayudaron durante el siglo XX a convertir al país en una determinada imagen turística: tradición, paisajes, modernidad, pueblos y un México listo para ser descubierto.

La muestra seguirá hasta el 14 de febrero de 2027, así que no hay urgencia.

Pero el domingo tiene un argumento bastante convincente:

entrada libre general.


6. La colección, con todas sus letras — historia escondida dentro de objetos



📍 MODO, Colima 145, Roma Norte

💰 $80

🕙 10:00–18:00

Una lata vieja puede parecer basura.

Hasta que pasan 70 años y de pronto explica cómo comprábamos, qué deseábamos y cómo una marca intentaba convencernos.

Eso resume bastante bien al MODO.

En La colección, con todas sus letras, el museo reorganiza miles de objetos de su acervo siguiendo el orden alfabético, utilizando cada letra como una puerta hacia diseño, publicidad, consumo, cultura pop y memoria cotidiana.

El MODO conserva más de 200 mil componentes relacionados con más de dos siglos de vida cotidiana mexicana.

¿Para quién?

Quien disfruta encontrar historias extraordinarias en cosas completamente ordinarias.


7. Museo Anahuacalli — cuando el edificio compite con la colección



📍 Museo 150, San Pablo Tepetlapa, Coyoacán

💰 $100 nacionales · $130 general

🕙 11:00–17:30

Diego Rivera no quería simplemente un edificio donde guardar piezas.

Imaginó una Ciudad de las Artes.

El Anahuacalli fue construido con piedra volcánica del Pedregal y su arquitectura toma referencias de construcciones mesoamericanas.

El museo resguarda alrededor de 39,000 piezas prehispánicas de la colección de Rivera, de las cuales unas 2,000 fueron seleccionadas para exhibición permanente.

Sí:

Lo más curioso del fin

Diego Rivera reunió unas 39 mil piezas prehispánicas.

Y solo una fracción de ellas cabe en las salas del Anahuacalli.

El edificio, además, parece emerger directamente de la piedra volcánica sobre la que está construido.


Inmersivas que sí consideraría

8. Minecraft Experience: Villager Rescue



📍 Fórum Buenavista

💰 Precio general oficial publicado: $549; Fever puede mostrar promociones variables según fecha y horario.

🕙 Sábado 9:00–22:00 · domingo 9:00–21:00

Aquí sí importa una pregunta:

¿te gusta Minecraft?

Porque si la respuesta es sí, la experiencia tiene bastante más sentido.

Recibes un Orbe de Interacción y recorres distintos biomas mientras recolectas recursos, construyes, enfrentas mobs y completas una misión para rescatar aldeanos. La experiencia dura aproximadamente una hora.

No estás viendo memorabilia detrás de vitrinas.

Estás jugando físicamente una versión simplificada del videojuego.

La elegiría si:

Minecraft forma parte de tu nostalgia o fandom.

No la elegiría si:

Nunca has sentido ninguna emoción al escuchar “ssssss” detrás de ti.

Ahí el boleto empieza a doler.


9. Mystika: un viaje inmersivo espiritual



📍 Torre Cuarzo, Reforma 26

💰 El calendario de Fever marca $429 sábado y domingo; también aparece paquete 4x3.

Creada por Pepe Soho, Mystika combina fotografía, proyecciones, sonido, espejos y ambientes inspirados en santuarios naturales de México, caballos, Selva Lacandona y mariposas monarca.

Es menos “juego interactivo” que Minecraft y más experiencia contemplativa.

Visualmente sigue siendo una de las propuestas más pulidas de su categoría.

¿Para quién?

Fotografía, naturaleza, experiencias sensoriales y contenido visual.


Mito vs. realidad: ¿necesitas gastar $500 para hacer algo bueno?

Mito: las mejores experiencias de CDMX son las más caras

Para nada.

Este mismo fin tienes:

MODO por $80.

MUNAL por $95 el sábado y gratis el domingo.

Anahuacalli por $100 para mexicanos.

Y Formula 1 aparece actualmente desde $191 el domingo.

El precio puede marcar producción, duración o tecnología.

Pero no determina automáticamente cuánta historia te vas a llevar.

¿Cuáles elegiría si solo pudiera hacer tres?

🥇 Leonora Carrington

Por urgencia. Después del domingo, se acabó.

🥈 Franz Mayer

Porque puedes combinar el último fin de Fútbol con World Press Photo y un museo que actualmente tiene mucha oferta.

🥉 Museo del Gato

Porque es genuinamente nuevo y tiene altísimo potencial visual.

Bonus por precio: Formula 1.

Bonus cultural barato: MUNAL.


Preguntas frecuentes

¿Qué hacer en CDMX este fin de semana del 29 y 30 de agosto?

Entre las mejores opciones están Leonora Carrington: Laberinto Mágico, World Press Photo, el último fin de Fútbol: Diseñando una pasión, Museo del Gato, Formula 1 La Exhibición, MUNAL, MODO, Anahuacalli, Minecraft Experience y Mystika.

¿Qué exposición termina el domingo 30 de agosto?

Leonora Carrington: Laberinto Mágico y Fútbol: Diseñando una pasión tienen su último día el domingo 30 de agosto de 2026.

¿Qué museo es gratis el domingo?

El Museo Nacional de Arte (MUNAL) mantiene entrada libre general los domingos.

¿Cuál es el plan barato que más vale la pena?

Formula 1 tiene una promoción particularmente atractiva este fin, mientras MUNAL, MODO y Anahuacalli ofrecen muchísimo contenido por menos de $150.

¿Hay afectaciones de movilidad el domingo?

Sí. El Maratón de la Ciudad de México se realizará el 30 de agosto, por lo que conviene revisar la ruta y transporte antes de moverse entre zonas como Centro, Reforma y otros corredores del recorrido.


Conclusión

CDMX tiene un problema bastante privilegiado:

hay demasiado que hacer.

La solución no es intentar verlo todo.

Es saber qué puede esperar.

World Press Photo todavía tiene semanas.

México: ruta y destino estará hasta 2027.

Formula 1 aguanta hasta septiembre.

Pero Leonora Carrington desaparece el domingo.

Fútbol también.

Así que este fin de semana yo aplicaría una regla bastante sencilla:

primero ve lo que ya no vas a poder ver después.

Lo demás puede esperar al siguiente sábado.

La ciudad, afortunadamente, no parece tener ninguna intención de quedarse sin planes.

¿Con cuál te quedarías? Déjalo en los comentarios, comparte esta guía con la persona que siempre responde “no sé, tú dime qué hacemos” y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más planes, historias y curiosidades de Ciudad de México.


 


Historias entretejidas: gobelinos Francia–México

Imagina trabajar durante meses en una obra monumental.

Hay un pequeño inconveniente:

la estás tejiendo por detrás.

Para comprobar cómo se ve el frente tienes un espejo. Conforme avanzas, enrollas lo que ya terminaste y sigues trabajando. No podrás contemplar la pieza completa hasta que finalmente salga del telar.

Así siguen produciéndose tapices en la histórica Manufacture des Gobelins de París.

Y a finales de 2026 una selección de esa tradición francesa llegará a Ciudad de México para encontrarse con otra historia bastante menos conocida: la de los talleres mexicanos que durante el siglo XX también convirtieron pinturas, dibujos y diseños de grandes artistas en enormes superficies tejidas.

El resultado será Historias entretejidas, Francia–México, una exposición programada para abrir el 27 de noviembre de 2026 en el Palacio de Cultura Banamex–Palacio de Iturbide, en pleno Centro Histórico.

Reunirá alrededor de 60 tapices franceses y mexicanos, incluyendo piezas vinculadas con artistas como Le Corbusier, Alexander Calder y Joan Miró.

Y no, eso no significa necesariamente que Miró se sentara frente al telar.

Ahí comienza la parte interesante.

¿Qué es Historias entretejidas, Francia–México?

La exposición reunirá aproximadamente 30 tapices procedentes de las Manufactures Nationales francesas y otra treintena realizada en talleres mexicanos.

La curaduría estará a cargo de Ana Elena Mallet, investigadora y curadora mexicana especializada en diseño y cultura material. El proyecto se realiza mediante la colaboración entre Manufactures Nationales, Fomento Cultural Banamex e IFAL.

La exhibición forma parte de las actividades por los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, conmemorados durante 2026.

Pero su propuesta va bastante más allá de colocar obras francesas de un lado y mexicanas del otro.

La intención es comparar dos maneras de apropiarse de una técnica textil histórica y convertirla en un lenguaje para el arte moderno y contemporáneo.

Del lado francés aparece una institución que tiene siglos de historia.

Del mexicano, talleres creados principalmente durante el siglo XX.

El punto de encuentro es el hilo.

¿Qué es realmente la Manufacture des Gobelins?

Primero hay que resolver algo que su nombre suele complicar.

“Gobelins” originalmente no describía una técnica. Era un apellido.

Durante el siglo XV, la familia Gobelin se estableció a orillas del río Bièvre, en París, y desarrolló importantes talleres de teñido.

Siglos después, el nombre del lugar terminaría asociado con una de las instituciones textiles más famosas del mundo.

En 1662, durante el reinado de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert concentró diferentes talleres parisinos en el sitio para crear una gran manufactura real dedicada a producir mobiliario, objetos decorativos y especialmente tapices para la Corona.

Sí.

La Francia de Luis XIV básicamente montó una fábrica estatal de arte monumental.

Versalles no se iba a decorar solo.

Pero los Gobelins no se quedaron atrapados en el siglo XVII

Aquí está uno de los puntos clave de Historias entretejidas.

La Manufacture des Gobelins no funciona únicamente restaurando motivos de reyes, batallas y castillos.

Durante el siglo XX comenzó a trabajar con algunos de los grandes nombres del arte moderno.

Las colecciones oficiales de Mobilier national documentan colaboraciones o transposiciones textiles relacionadas con artistas como Henri Matisse, Pablo Picasso, Le Corbusier, Alexander Calder, Sonia Delaunay y Joan Miró, además de numerosos creadores contemporáneos.

Eso transformó radicalmente lo que podía ser un tapiz.

De repente, una técnica asociada con palacios europeos también podía interpretar abstracción, surrealismo, geometría y arte contemporáneo.

Y aquí viene una precisión importante.



Miró, Calder y Le Corbusier no necesariamente tejieron estas obras

Cuando vemos escrito:

“tapiz de Joan Miró”

es fácil imaginar al artista sentado durante meses pasando lana entre miles de hilos.

Normalmente no funciona así.

El artista crea una imagen, proyecto o cartón que después debe ser traducido al lenguaje textil.

En las Manufactures Nationales entra entonces otra figura fundamental:

el licier, o maestro tejedor.

La propia institución francesa insiste en que la elaboración de una tapicería no consiste en copiar mecánicamente una pintura.

Hay que reinterpretar colores.

Materiales.

Texturas.

Escala.

Densidad.

Incluso una línea pintada debe descubrir cómo convertirse en hilo.

Por eso Mobilier national define el resultado como una especie de cocreación entre artista y artesano.

La firma famosa puede ser Miró.

Pero hay otras manos dentro de la obra.

Muchas.

Lo más curioso: los tejedores trabajan viendo el reverso

Aquí está probablemente el mejor dato de toda la exposición.

La Manufacture des Gobelins utiliza exclusivamente desde 1826 la técnica de haute lice o alto lizo, realizada sobre grandes telares verticales.

El tejedor trabaja detrás del telar.

Va construyendo el reverso de la pieza y utiliza un espejo situado frente a él para comprobar cómo se está formando el lado que finalmente verá el público.

Y todavía hay algo más extraño.

Aproximadamente cada 40 centímetros, la sección terminada se enrolla para continuar avanzando.

Por eso la obra no puede verse completamente extendida durante buena parte del proceso.

La propia Manufacture explica que la pieza no se descubre íntegramente hasta la llamada tombée de métier: el momento en que finalmente se libera del telar.

Imagina terminar algo monumental y descubrir por primera vez el resultado completo prácticamente al final.

Los niveles de ansiedad creativa debieron inventarse en Francia.

¿Entonces un gobelino es simplemente una pintura hecha de lana?

No exactamente.

La traducción cambia la obra.

Una pintura puede mezclar pigmentos casi infinitamente.

Un tapiz necesita construir ese efecto mediante fibras reales.

Los talleres seleccionan colores, realizan pruebas y deciden cómo determinadas combinaciones de hilos pueden reproducir —o reinterpretar— lo que ocurre en la imagen original.

Mobilier national explica que incluso ampliar una obra hasta el tamaño final puede revelar detalles que antes parecían irrelevantes y obligar al artista y a los artesanos a reconsiderar la composición.

El resultado no es pintura disfrazada de tela.

Es otra obra.

Y México también desarrolló su propia historia del tapiz moderno

Aquí Historias entretejidas se pone mucho más interesante.

Porque México no aparece solamente como país receptor de una tradición francesa.

Durante el siglo XX surgieron talleres donde artistas y tejedores mexicanos experimentaron con el tapiz de alto lizo y desarrollaron sus propias redes de producción.

La exposición incluirá obras relacionadas con el Taller Nacional de Tapiz, el proyecto de Xonacatlán y el Taller Mexicano de Gobelinos de Guadalajara.

Y cada uno cuenta una historia distinta.

Pedro Preux convirtió el tapiz en una escuela

Uno de los protagonistas fundamentales fue Pedro Preux.

En 1973 fundó el Taller Nacional de Tapiz, institución vinculada al INBA donde no solamente se producían obras: también se enseñaba profesionalmente la disciplina.

El taller desarrolló licenciaturas relacionadas con tapiz y diseño textil y trabajó con diseños de numerosos artistas.

Su colección conserva obras vinculadas con Arnold Belkin, Felipe Ehrenberg, Rodolfo Nieto, Francisco Toledo, Alfredo Zalce y Carlos Mérida, entre otros.

El proyecto funcionó durante aproximadamente dos décadas y finalmente cerró en 1994.

Parte de aquellas piezas sobrevivió literalmente almacenada durante años antes de comenzar a recuperarse y exhibirse de nuevo.

Así que cuando Historias entretejidas coloque tapices mexicanos frente a los franceses, no estaremos viendo una tradición importada ayer.

México también construyó varias décadas de historia alrededor de ella.

Y en Guadalajara todo empezó por un tapiz para una casa

La historia del Taller Mexicano de Gobelinos es todavía más cinematográfica.

En los años sesenta, el arquitecto austriaco Erich Coufal, radicado en Guadalajara, quería un tapiz para su propia casa.

Invitó a México a su compatriota Fritz Riedl, especialista en tapicería.

Lo que iba a ser básicamente un encargo para un comedor terminó creciendo.

En 1968, Coufal y Riedl fundaron en Guadalajara un taller de alto lizo que posteriormente evolucionaría hasta convertirse en el actual Taller Mexicano de Gobelinos.

Riedl permaneció en México durante varios años y el taller comenzó a colaborar con artistas.

Entre ellos:

Rufino Tamayo y Mathias Goeritz.

Un hombre quería decorar su comedor.

Terminó ayudando a abrir una tradición que lleva más de medio siglo activa.

Nunca subestimes una remodelación.

Francia y México terminaron hablando el mismo idioma técnico

Hay un puente particularmente interesante.

Fritz Riedl había aprendido técnicas relacionadas con el gran renovador francés de la tapicería moderna Jean Lurçat, cuya influencia ayudó a devolver protagonismo al tapiz durante el siglo XX.

Así que la relación entre ambas tradiciones no comienza con esta exposición de 2026.

Existen conexiones técnicas y artísticas desde mucho antes.

Francia desarrolló una institución estatal monumental.

México produjo talleres públicos, privados y experimentales.

Ambos terminaron haciendo algo parecido:

poner frente a frente a un artista y a un tejedor y preguntarles:

¿cómo convertimos esta imagen en materia?

Mito vs. realidad: no todo tapiz es técnicamente “un Gobelins”

Mito: gobelino es cualquier tapiz tejido

En el uso cotidiano, la palabra puede utilizarse de manera amplia.

Históricamente, sin embargo, Gobelins es el nombre de una manufactura francesa específica, originada en París y vinculada con la familia Gobelin.

En México, distintos talleres adoptaron y desarrollaron técnicas de tapicería de alto lizo relacionadas con esa tradición.

Mito: los artistas famosos tejían solos sus obras

Generalmente no.

Una obra atribuida a Miró, Calder o Le Corbusier puede haber partido de un diseño suyo, pero el proceso textil requiere el trabajo especializado de los lissiers.

Mito: es una técnica antigua que ya no se utiliza

Falso.

Las Manufactures Nationales continúan produciendo obras contemporáneas y colaborando con artistas vivos.

Incluso proyectos actuales para Notre-Dame de París contemplan nuevos tapices destinados a sus capillas.

Realidad: una pieza puede tardar años

Sí.

La complejidad depende del tamaño, densidad y proyecto. Como referencia, un reciente tapiz olímpico producido por las manufacturas francesas requirió tres años de tejido entre diferentes talleres.

El concepto de “ya casi termino” adquiere dimensiones medievales.

El Palacio de Iturbide también añade otra capa histórica

La sede tampoco es cualquier galería.

El Palacio de Iturbide fue construido entre 1779 y 1785 por el arquitecto novohispano Francisco Guerrero y Torres.

Agustín de Iturbide habitó posteriormente el edificio antes de ser coronado emperador de México en 1822, origen del nombre con el que hoy conocemos el inmueble.

Actualmente funciona como Palacio de Cultura Banamex y recibe grandes exposiciones temporales.

Así que una muestra creada para conmemorar dos siglos de relaciones diplomáticas entre México y Francia terminará instalada dentro de un edificio que presenció precisamente los primeros años del México independiente.

Buen casting arquitectónico.



Información para visitar Historias entretejidas

Exposición: Historias entretejidas, Francia–México

Curaduría: Ana Elena Mallet

Sede: Palacio de Cultura Banamex – Palacio de Iturbide

Dirección: Francisco I. Madero 17, Centro Histórico, Ciudad de México.

Apertura anunciada: 27 de noviembre de 2026.

Permanencia: hasta marzo de 2027.

Por ahora no se ha publicado una fecha exacta de cierre dentro de marzo, así que conviene evitar inventar un día hasta que Fomento Cultural Banamex publique la ficha definitiva de la exposición.

El Palacio de Iturbide opera actualmente durante sus exposiciones temporales de lunes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas, con entrada libre y visitas guiadas gratuitas a las 12:00, 14:00 y 16:00 horas.

Importante: como todavía faltan varios meses para la inauguración, horarios, actividades complementarias y condiciones específicas de Historias entretejidas deben confirmarse cuando se publique su cartelera oficial.


Preguntas frecuentes

¿Cuándo abre Historias entretejidas Francia–México?

La inauguración está anunciada para el 27 de noviembre de 2026 en el Palacio de Iturbide de Ciudad de México.

¿Hasta cuándo estará la exposición?

El proyecto permanecerá hasta marzo de 2027, aunque todavía no se ha hecho pública una fecha exacta de cierre.

¿Cuántas piezas tendrá?

Se esperan alrededor de 60 tapices, aproximadamente 30 procedentes de Francia y otros 30 vinculados con talleres mexicanos.

¿Habrá obras de Joan Miró, Calder y Le Corbusier?

La selección francesa anunciada incluye tapices vinculados con Joan Miró, Alexander Calder y Le Corbusier, entre otros artistas. En este tipo de obras el diseño del artista es traducido al tejido por maestros especializados.

¿Qué es la Manufacture des Gobelins?

Es una histórica manufactura francesa de tapicería establecida como institución real en 1662 en París. Actualmente forma parte de las Manufactures Nationales y continúa produciendo tapices contemporáneos.

¿La exposición será gratuita?

El Palacio de Cultura Banamex mantiene actualmente entrada libre durante sus exposiciones temporales, pero las condiciones específicas de esta muestra deberán confirmarse cuando se publique su cartelera definitiva.


Conclusión

Una pintura puede terminarse cuando el artista deja el pincel.

Un tapiz necesita otra historia.

Alguien diseña la imagen.

Otro estudia cómo traducirla.

Se seleccionan fibras.

Se crean colores.

El tejedor comienza a trabajar por el reverso.

La obra desaparece lentamente dentro del propio telar conforme avanza.

Y meses —a veces años— después, finalmente puede verse completa.

Quizá por eso Historias entretejidas sea un nombre particularmente acertado.

No solamente reunirá piezas de Francia y México.

También mostrará que dentro de cada una ya existen varias historias entrelazadas:

la del artista que imaginó una imagen, la del artesano que descubrió cómo convertirla en hilo y la de dos países que, por caminos muy diferentes, terminaron utilizando una técnica centenaria para hacer arte moderno.

Y cuando veas un Miró tejido, recuerda algo:

hay alguien más escondido entre sus hilos.

Si no sabías que un tapiz podía requerir años de trabajo, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con alguien que disfrute descubrir cómo se hacen realmente las obras de arte y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más historias que vale la pena contar.

domingo, 23 de agosto de 2026

 




En el barrio: miradas sobre La Merced en Casa Talavera

La Merced puede parecer un mercado.

Después caminas unas calles y parece un museo al aire libre.

Doblas otra esquina y aparecen una vecindad, un oficio que lleva generaciones sobreviviendo, una procesión, puestos de comida, cargadores, edificios virreinales y rastros de una ciudad que existía mucho antes de que México se llamara México.

Entonces surge un pequeño problema:

¿cómo cuentas un barrio así sin reducirlo a una postal de “lo pintoresco”?

Nueve artistas intentan responder esa pregunta en En el barrio. Miradas sobre La Merced, una exposición colectiva instalada en el Centro Cultural Casa Talavera que utiliza fotografía, dibujo, grabado, instalación, arte textil y propuestas participativas para acercarse a la memoria, los oficios, las tradiciones y las personas que dan vida a esta zona del Centro Histórico.

La muestra puede visitarse hasta el 4 de octubre de 2026 y la entrada es gratuita.

Pero quizá el dato más interesante sea que para contar La Merced eligieron un edificio que, literalmente, guarda capas arqueológicas debajo.

¿Qué es En el barrio. Miradas sobre La Merced?

La exposición reúne el trabajo de nueve artistas contemporáneos que desarrollaron diferentes acercamientos al barrio:

  • Rolando de la Rosa
  • Luisa Estrada
  • Demián Flores
  • Alejandro Galván
  • Susana Gómez-Ortiz
  • Rodrigo Ímaz
  • Cristina Kahlo
  • Santiago Robles
  • María Romero

La curaduría está a cargo de Yunuén Sariego y la museografía fue realizada por Ernesto Bejarano.

La muestra no pretende reconstruir La Merced como una cronología de fechas y personajes.

Hace algo más cercano a caminarla.

Las obras se aproximan a elementos como religiosidad popular, gastronomía, comercio, festividades, oficios, patrimonio, memoria urbana y formas de habitar el barrio.

Eso significa que no existe una única “La Merced”.

Cada artista encuentra una distinta.

Y probablemente ahí está el punto.

La exposición tardó dos años en construirse

Aunque el resultado final esté dentro de una galería, el proyecto no nació exclusivamente entre cuatro paredes.

De acuerdo con la información difundida sobre la muestra, su desarrollo implicó alrededor de dos años de colaboración e investigación entre artistas, gestores culturales, investigadores, el equipo de Casa Talavera y personas vinculadas con el barrio.

Los artistas realizaron recorridos, observaciones y acercamientos directos al territorio antes de construir sus propuestas.

Esto cambia bastante la manera de entender la exposición.

No se trata solamente de nueve personas imaginando cómo es La Merced.

La materia prima es el propio barrio.

Sus calles.

Sus habitantes.

Sus negocios.

Sus fiestas.

Sus objetos.

Y las pequeñas cosas que normalmente no terminan dentro de un libro de historia.



Porque la historia de una ciudad también está en lo cotidiano

Cuando pensamos en patrimonio, solemos imaginar monumentos.

Una iglesia.

Un palacio.

Una pirámide.

Algo que requiere placa de bronce y una señora diciéndote que no uses flash.

Pero una ciudad también conserva memoria en cosas mucho menos solemnes.

Un negocio que ha pasado de padres a hijos.

La forma de anunciar una mercancía.

Una celebración religiosa.

Los alimentos preparados en una calle determinada.

Las maneras de ocupar el espacio público.

Incluso el modo en que alguien recuerda una esquina que ya cambió.

La propia UACM ha trabajado durante años con esta idea en Casa Talavera, documentando testimonios, prácticas comunitarias y memoria de los habitantes de La Merced. Sus publicaciones describen al centro cultural como un espacio estrechamente relacionado con las personas que viven y trabajan alrededor.

En el barrio continúa precisamente esa conversación.

La Merced estaba aquí antes de que existiera la Nueva España

Aquí viene una de las razones por las que este barrio resulta tan difícil de resumir.

Su historia no empieza con el Mercado de La Merced.

Ni siquiera empieza con el periodo virreinal.

Investigaciones publicadas por el INAH sitúan esta zona dentro de uno de los sectores más antiguos de la ciudad prehispánica, en el extremo oriental de México-Tenochtitlan y relacionado con el antiguo sistema lacustre del Valle de México.

Fuentes del Centro Histórico explican que el actual barrio tiene raíces en zonas pertenecientes a los antiguos calpullis de Atzacoalco y Zoquiapan, y que esta última se encontraba entre las áreas más antiguas e importantes de la ciudad mexica.

En otras palabras:

cuando hoy caminas por La Merced, no estás recorriendo únicamente un barrio antiguo de CDMX.

Estás caminando sobre una parte de la ciudad que existía antes de la conquista española.

Y antes había agua pasando prácticamente por aquí

La imagen actual de La Merced está tan asociada con calles, puestos y mercados que resulta difícil imaginar otro paisaje.

Pero durante siglos el agua fue fundamental para esta zona.

La Merced estaba conectada con distintas acequias y canales que permitían movilizar personas y mercancías hacia otras regiones del Valle de México. Esa ubicación ayudó a consolidar el carácter comercial del barrio durante el periodo virreinal y posteriormente.

Productos llegaban mediante rutas vinculadas con el sistema lacustre y con canales como los que comunicaban hacia La Viga.

Hoy el tráfico comercial continúa.

Solo que cambiamos trajineras por diableros, camiones y motocicletas.

La logística evoluciona.

La Merced sigue vendiendo.

Lo más curioso: Casa Talavera está construida sobre otra ciudad

El edificio donde se presenta la exposición merece prácticamente otra visita por sí mismo.

Casa Talavera está asentada sobre una zona con vestigios prehispánicos vinculados con Temazcaltitlán, un antiguo barrio relacionado con México-Tenochtitlan.

Durante investigaciones arqueológicas en el inmueble se encontraron materiales y estructuras anteriores al edificio virreinal.

Después, sobre ese territorio apareció una casona barroca.

Y después la construcción siguió cambiando.

A lo largo de su historia estuvo relacionada con distintos usos, entre ellos actividades productivas, vivienda, almacenamiento y posteriormente actividades culturales. Desde 2002 funciona bajo resguardo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México como Centro Cultural Casa Talavera.

Así que ocurre algo bastante bonito con esta exposición.

Una muestra dedicada a las distintas capas históricas de La Merced está instalada en un edificio que también está hecho de capas históricas.

Metaexposición desbloqueada.



¿Qué era Temazcaltitlán?

El nombre aparece constantemente cuando se estudia la historia de esta zona.

Temazcaltitlán puede traducirse aproximadamente como “lugar de los temazcales” y estuvo relacionado con una de las zonas antiguas de México-Tenochtitlan.

La ubicación es especialmente significativa dentro de algunas tradiciones históricas sobre los primeros asentamientos mexicas.

La relevancia arqueológica de Casa Talavera proviene precisamente de estar situada sobre un sector asociado con ese antiguo barrio.

Eso convierte al edificio en algo más que una bonita sede colonial.

Debajo de la exposición hay evidencia material de otras etapas de la ciudad.

Literalmente.

La Merced lleva siglos viviendo del movimiento

Hay otra continuidad histórica que resulta fascinante.

El comercio.

El INAH señala que, por su ubicación junto a importantes vías acuáticas, la actividad comercial adquirió especial relevancia en esta zona desde el periodo virreinal.

Con el paso del tiempo llegaron mercados, almacenes, negocios, vendedores, bodegas y nuevas formas de distribución.

El gran Mercado de La Merced que mucha gente asocia actualmente con el barrio pertenece a una etapa mucho más reciente de esa larguísima historia.

Pero la idea de La Merced como lugar donde entran, salen, cambian de manos y circulan cosas tiene siglos.

Y no solamente circulan mercancías.

También recetas.

Palabras.

Celebraciones.

Oficios.

Historias familiares.

Ahí aparece otra de las ideas que ayuda a leer la exposición:

un mercado también produce cultura.

Mito vs. realidad: La Merced no es solamente su mercado

Mito: La Merced es básicamente el Mercado de La Merced

No.

El mercado es fundamental para comprender el barrio, pero La Merced es un territorio histórico mucho más amplio, con plazas, templos, edificios virreinales, calles residenciales, zonas comerciales y espacios culturales.

Mito: su historia comenzó durante la Colonia

Tampoco.

El territorio tiene antecedentes prehispánicos y estuvo integrado a la antigua México-Tenochtitlan.

Realidad: el comercio ha marcado su identidad durante siglos

Sí.

Su cercanía con antiguas acequias favoreció desde hace siglos la circulación de mercancías y personas, y el comercio continúa siendo uno de los elementos centrales de la vida cotidiana del barrio.

Mito: Casa Talavera es solamente una galería

Definitivamente no.

Además de exposiciones, el recinto de la UACM ha desarrollado talleres, actividades comunitarias, proyectos educativos y trabajo sobre memoria local; incluso cuenta con un museo de sitio relacionado con los vestigios encontrados en el inmueble.

Una exposición sobre La Merced tenía que estar precisamente aquí

Podrían haber llevado estas obras a una galería en otra colonia.

Pero se habría perdido algo.

Casa Talavera lleva más de dos décadas trabajando directamente con la comunidad de La Merced.

En una publicación institucional, la UACM describe el recinto como un espacio construido mediante la relación con las personas del barrio y enumera actividades que van desde exposiciones y talleres hasta proyectos comunitarios y eventos en la cercana Plaza de la Aguilita.

La relación viene incluso de antes.

En 2008, una publicación del Centro Histórico ya documentaba proyectos de Casa Talavera donde los habitantes del barrio se convertían en narradores de su propia memoria, compartiendo historias y experiencias mediante talleres y materiales audiovisuales.

Por eso En el barrio no parece simplemente una exposición que llegó a ocupar temporalmente una sala.

Forma parte de una conversación que el recinto lleva años manteniendo con su entorno.

El recorrido intenta parecerse un poco a caminar por La Merced

La museografía también juega con esa idea.

En lugar de imponer una lectura estrictamente lineal, la exposición propone descubrir conexiones entre distintas piezas y aproximaciones al barrio.

Fotografía.

Textiles.

Grabado.

Dibujo.

Instalación.

Obras participativas.

Cada lenguaje muestra una versión distinta del mismo lugar.

Tiene sentido.

Porque La Merced tampoco puede recorrerse correctamente siguiendo una sola narrativa.

Puedes entrar interesado en arquitectura y terminar observando un altar.

Llegar buscando comida y encontrar un edificio del siglo XVIII.

Ir detrás de una iglesia y descubrir que debajo de una casa existen vestigios prehispánicos.

La ciudad raramente respeta nuestros itinerarios.

Esta exposición tampoco intenta obligarla.

Nueve artistas, pero ningún retrato definitivo

Quizá lo más acertado del título sea la palabra “miradas”.

No dice:

“La Merced”.

Dice:

“Miradas sobre La Merced”.

Es una diferencia pequeña pero importante.

Ninguna fotografía, instalación o dibujo puede explicar por completo un territorio habitado por generaciones de comerciantes, vecinos, migrantes, trabajadores y comunidades distintas.

Lo que sí puede hacer el arte es detenerse en detalles que normalmente se pierden entre el ruido.

Y convertirlos temporalmente en protagonistas.

Una fiesta.

Un oficio.

Una fachada.

Un alimento.

Un recuerdo.

Algo que ocurre todos los días hasta que alguien decide mirarlo como si fuera extraordinario.

Información para visitar En el barrio. Miradas sobre La Merced

Exposición: En el barrio. Miradas sobre La Merced

Sede: Centro Cultural Casa Talavera, UACM

Dirección: Talavera 20, Centro Histórico, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.

Fechas: 20 de junio al 4 de octubre de 2026.

Miércoles a viernes: 10:00 a 17:00 horas.

Sábados y domingos: 11:00 a 16:00 horas.

Entrada: gratuita.

La programación también contempla actividades de mediación y encuentros relacionados con el barrio, por lo que vale la pena revisar la cartelera de Casa Talavera antes de acudir.


Preguntas frecuentes

¿Qué es En el barrio. Miradas sobre La Merced?

Es una exposición colectiva en Casa Talavera donde nueve artistas utilizan fotografía, instalación, dibujo, gráfica, textiles y otros medios para explorar la memoria, identidad, oficios y vida cotidiana de La Merced.

¿Hasta cuándo está la exposición?

Puede visitarse hasta el 4 de octubre de 2026.

¿Cuánto cuesta entrar a Casa Talavera?

La entrada a En el barrio. Miradas sobre La Merced es gratuita.

¿Dónde está Casa Talavera?

Se encuentra en Talavera 20, Centro Histórico de Ciudad de México, dentro del barrio de La Merced.

¿Cuántos artistas participan?

Participan nueve artistas: Rolando de la Rosa, Luisa Estrada, Demián Flores, Alejandro Galván, Susana Gómez-Ortiz, Rodrigo Ímaz, Cristina Kahlo, Santiago Robles y María Romero.

¿Casa Talavera tiene vestigios arqueológicos?

Sí. El inmueble está relacionado con el antiguo territorio de Temazcaltitlán y conserva un museo de sitio con materiales arqueológicos encontrados en la zona.


Conclusión

La Merced lleva siglos haciendo prácticamente lo mismo:

cambiar sin dejar de ser La Merced.

Primero hubo agua donde ahora hay calles.

Después llegaron nuevas construcciones.

Cambió la ciudad.

Cambió el comercio.

Aparecieron mercados, bodegas, vecindades, talleres y nuevas generaciones de habitantes.

Y mientras tanto, la memoria siguió acumulándose.

Quizá por eso En el barrio. Miradas sobre La Merced funciona mejor si no la pensamos como una exposición que pretende explicar el lugar.

Más bien parece una invitación a aprender a mirarlo.

Porque puedes salir de Casa Talavera, caminar veinte metros y descubrir que la exposición no terminó.

Los personajes siguen ahí.

Los sonidos siguen ahí.

Los negocios siguen abiertos.

El patrimonio continúa mezclándose con lo cotidiano.

Y de pronto entiendes que las nueve salas eran solamente el prólogo.

La obra más grande está afuera.

Si conocías el mercado pero no toda la historia que existe alrededor de La Merced, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con alguien que disfrute descubrir las capas ocultas de CDMX y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más historias que normalmente pasamos de largo.


 




La piel de las películas: el cine mexicano sale de bodega

Una película termina.

Se apagan las cámaras, desmontan el set, el público eventualmente deja la sala y todos nos vamos pensando que la historia acabó.

Pero queda una pregunta bastante menos glamorosa:

¿qué pasa con la sotana, las armas, los vestidos, las mesas, las pelucas y todos los objetos que hicieron posible ese mundo?

Durante años, muchas de esas piezas terminaron guardadas entre cajas, roperos y bodegas de Estudios Churubusco.

Ahora salieron de ahí.

El 20 de agosto de 2026 abrió La piel de las películas, una exposición permanente instalada en la Bodega A del histórico complejo cinematográfico de Ciudad de México. Reúne vestuario, mobiliario y utilería original utilizada en producciones como Hidalgo: la historia jamás contada, Morelos, Obediencia perfecta, Macho, El viaje de Teo y Cadena perpetua.

Y puede convertirse en algo todavía mayor.

La Secretaría de Cultura confirmó que el proyecto se plantea como el primer paso hacia la creación de un futuro museo dedicado al cine mexicano.

¿Qué es La piel de las películas?

La piel de las películas es una galería permanente dedicada a conservar y exhibir objetos físicos utilizados para construir películas y producciones audiovisuales.

Está instalada dentro de la Bodega A de Estudios Churubusco, entre los foros 1 y 2.

La muestra ocupa aproximadamente 342 metros cuadrados y reúne más de mil elementos entre prendas de vestir, accesorios, utilería, objetos decorativos y mobiliario. Una cobertura de La Jornada contabilizó cerca de mil prendas, unos 250 objetos de arte y aproximadamente un centenar de muebles procedentes de distintas producciones.

No estamos hablando de réplicas fabricadas recientemente para decorar una exposición sobre cine.

Son cosas que ya estuvieron frente a una cámara.

Y algunas se ven bastante distintas cuando las observas a centímetros de distancia.

Un uniforme puede sobrevivir a más de una película

Aquí empieza una de las partes más interesantes.

Cuando vemos una película, nuestro cerebro acepta que una chaqueta pertenece a determinado personaje, que una mesa está dentro de cierta casa o que un fusil forma parte de una batalla específica.

Pero los objetos no conocen el guion.

Una vez terminada una producción, pueden volver a utilizarse.

En La piel de las películas hay vestuario que pasó de una cinta a otra, incluyendo uniformes militares y ropa campesina reutilizados en diferentes producciones.

Una prenda puede haber sido confeccionada para representar el México de principios del siglo XIX y meses o años después regresar a pantalla interpretando otra cosa.

Sí.

Hasta la ropa hace casting.

Aquí puedes ver prendas utilizadas por Demián Bichir y Ana de la Reguera

Entre los objetos documentados están prendas utilizadas en Hidalgo: la historia jamás contada, película de Antonio Serrano estrenada en 2010.

La exposición conserva vestuario asociado con Demián Bichir, quien interpretó a Miguel Hidalgo, así como un vestido utilizado por Ana de la Reguera. También aparecen prendas vinculadas con Dagoberto Gama en Morelos y vestuario de Obediencia perfecta.

Pero verlas fuera de la película produce un efecto curioso.

En pantalla parecen ropa del siglo XIX.

Dentro de una galería empiezas a notar otra historia:

la del departamento de vestuario.

Para que una prenda parezca vieja, alguien tuvo que arruinarla cuidadosamente

Aquí hay una contradicción hermosa del cine:

hacer que algo parezca descuidado puede requerir muchísimo cuidado.

Parte del vestuario exhibido recibió tratamientos con tierra, manchas, desgaste y perforaciones para hacer que las telas parecieran haber atravesado años de uso.

La ropa de determinados personajes campesinos, por ejemplo, fue intervenida deliberadamente para simular suciedad, deterioro y envejecimiento antes de entrar al set.

Eso forma parte del trabajo de vestuario y diseño de producción.

La camisa “vieja” que ves durante cinco segundos en pantalla puede haber pasado previamente por horas de tratamiento para conseguir precisamente ese aspecto.

El mejor trabajo detrás de cámaras suele ser el que consigue que ni siquiera notes que hubo trabajo detrás.



Lo más curioso: algunos objetos pueden volver a actuar

Aquí La piel de las películas deja de comportarse como una exposición convencional.

Porque una parte de sus piezas no está destinada exclusivamente a quedarse detrás de una barrera.

Los responsables del proyecto quieren que diversos objetos puedan reutilizarse, rentarse o incluso adquirirse para nuevas producciones. También se contempla facilitar materiales a estudiantes y proyectos cinematográficos con esquemas adaptados a sus posibilidades.

Incluso hay prendas que los visitantes pueden probarse dentro del espacio, según la cobertura realizada durante su apertura.

Así que ese uniforme frente a ti podría tener una filmografía más larga dentro de cinco años.

Puede haber aparecido en una película.

Ser exhibido como patrimonio.

Y regresar después frente a una cámara interpretando otro personaje.

Eso explica muy bien la idea central de la galería:

el cine no tiene por qué convertirse en desecho cuando termina el rodaje.

Hasta una bala de cañón puede tener dos historias

La colección tampoco está formada exclusivamente por objetos fabricados para las películas.

Algunos elementos son piezas antiguas reales adquiridas para ambientar producciones de época.

Entre los materiales documentados durante la inauguración aparecieron antorchas, candelabros, utensilios de bronce e incluso una bala de cañón del siglo XIX.

Esto crea una situación bastante peculiar.

El objeto puede tener una historia anterior al cine.

Después convertirse en utilería.

Y finalmente terminar exhibido para explicar cómo se fabrica una película.

Tres vidas dentro de la misma pieza.

Hay objetos que probablemente nunca notaste en pantalla

También aparecen cosas mucho más cotidianas.

Tazas.

Platos.

Radios.

Cuadernos.

Baúles.

Vasijas.

Mesas.

Objetos que quizá ocuparon unos cuantos segundos de una escena y que difícilmente alguien mencionaría al salir del cine.

Uno de los ejemplos documentados es el estuche de violín utilizado en El viaje de Teo, la película de Walter Doehner de 2007. Dentro de la historia, el objeto mantiene un vínculo emocional entre el niño protagonista y su padre.

Ahí queda claro por qué la utilería importa.

Un objeto no siempre está simplemente rellenando un fondo.

A veces está ayudando a contar la historia.

Mito vs. realidad: ¿la utilería del cine es falsa?

Mito: todo lo que aparece en una película es una réplica barata

No.

Depende completamente de la producción.

Puede utilizarse desde un objeto construido específicamente para una escena hasta piezas comerciales modificadas o antigüedades auténticas.

La piel de las películas conserva ejemplos de distintos tipos.

Mito: cuando termina la película todo se tira

Tampoco necesariamente.

Parte del origen de esta exposición consiste precisamente en rescatar piezas que habían permanecido almacenadas durante años y buscar nuevas maneras de conservarlas o reutilizarlas.

Realidad: algunos objetos pueden cambiar de película

Sí.

El vestuario y la utilería pueden reutilizarse cuando las necesidades de otra producción lo permiten.

Y ese principio ahora forma parte activa de esta galería.



¿Por qué el lugar importa tanto como los objetos?

Porque La piel de las películas no está instalada en un centro comercial ni en una galería independiente.

Está dentro de Estudios Churubusco.

La construcción del complejo comenzó en 1943 y la primera película completamente mexicana rodada ahí, La morena de mi copla, comenzó a filmarse el 10 de septiembre de 1945.

Desde entonces, los estudios se convirtieron en uno de los principales centros de producción cinematográfica del país.

Por sus instalaciones pasaron figuras como María Félix, Pedro Infante, Cantinflas, Jorge Negrete, Tin Tan y Pedro Armendáriz, además de generaciones posteriores de cineastas mexicanos e internacionales.

La Secretaría de Cultura ha señalado que desde 1945 se han trabajado ahí más de tres mil producciones cinematográficas.

Así que estás viendo objetos de cine dentro de un lugar que, literalmente, lleva más de ocho décadas fabricándolo.

En estos estudios también se filmaron producciones que probablemente no asociabas con México

La historia de Churubusco no se limita al Cine de Oro.

En sus instalaciones se trabajaron clásicos nacionales y también producciones internacionales.

La Secretaría de Cultura ha documentado títulos vinculados con los estudios como Aventurera, A toda máquina, Dos tipos de cuidado, Nazarín, El ángel exterminador, El crimen del padre Amaro y producciones extranjeras como Honey, I Shrunk the Kids y Beverly Hills Chihuahua.

Eso convierte al complejo en algo bastante extraño:

un lugar real que durante décadas ha sido utilizado para construir cientos de lugares ficticios.

Hospitales.

Haciendas.

Cárceles.

Casas.

Calles.

Otros países.

Otras épocas.

Todo sin necesariamente salir de Churubusco.

Pero ¿no había existido ya una exposición sobre el cine en estos estudios?

Sí.

Y esta diferencia es importante.

En 2017 abrió La fábrica de cine: Estudios Churubusco 1945–2017, una exposición temporal que recorría la historia del complejo mediante alrededor de 150 objetos, equipos, fotografías, vestuario, sets y materiales audiovisuales. Debido a su recepción, su exhibición se extendió durante 2018.

Incluso ahí pudieron verse objetos extremadamente reconocibles como elementos de Cronos, Tintorera, Amores perros y A toda máquina.

La piel de las películas es otra propuesta.

Su carácter es permanente y está especialmente enfocada en vestuario, utilería, mobiliario y la reutilización del patrimonio material de las producciones.

Y, sobre todo, aparece vinculada directamente a un proyecto mayor.

¿México tendrá finalmente un Museo del Cine?

Por ahora, la respuesta correcta es:

hay un proyecto para desarrollarlo, pero todavía no existe una fecha de apertura.

Durante la inauguración, Cristián Calónico Lucio, director general de Estudios Churubusco, explicó que La piel de las películas representa el primer paso hacia un museo dedicado al cine mexicano.

El plan contempla ampliar el proyecto hacia los tres niveles de la zona de bodegas, que juntos sumarían alrededor de mil metros cuadrados, al tiempo que se evalúa una sede de mayor alcance.

También se prevé lanzar una convocatoria para que directoras, directores, productores y casas productoras donen materiales de otras películas. En el futuro podrían incorporarse fotografías, cámaras y equipo de iluminación.

La palabra importante es futuro.

Todavía no conviene decir “México ya tiene un nuevo Museo del Cine”.

Pero sí podemos decir algo bastante emocionante:

ya existe la primera pieza del proyecto.

¿Por qué conservar un vestido o una mesa puede ser conservar cine?

Normalmente pensamos en preservar una película como conservar el negativo, restaurar una copia o mantener disponible un archivo digital.

Pero una producción también genera patrimonio físico.

El vestuario revela materiales y técnicas.

La utilería muestra cómo se reconstruyó una época.

Los muebles hablan del diseño de producción.

Una prenda puede enseñarnos cómo alguien decidió que debía lucir determinado personaje.

Una pistola falsa puede mostrar cómo se construyó una batalla.

Incluso las manchas deliberadas de una camisa cuentan una parte del proceso cinematográfico.

Por eso conservar cine no significa solamente conservar lo que terminó dentro de la pantalla.

También significa conservar todo lo que fue necesario para que esa pantalla existiera.

Y eso es precisamente lo que La piel de las películas intenta sacar de las cajas.

Información para visitar La piel de las películas

Exposición: La piel de las películas

Sede: Bodega A de Estudios Churubusco

Dirección: Atletas 2, colonia Country Club, alcaldía Coyoacán, Ciudad de México.

Inauguración: 20 de agosto de 2026.

Permanencia: exposición permanente.

Horario anunciado: lunes a viernes, de 10:00 a 15:00 horas.

Acceso: la Secretaría de Cultura informa que el espacio está abierto al público dentro de las visitas a Estudios Churubusco y que forma parte de su circuito de recorridos guiados. Para visitas en horarios distintos se puede contactar directamente a la galería.

La Jornada reportó además entrada gratuita durante la apertura de la galería.

Como las modalidades de los recorridos pueden modificarse con el tiempo, conviene confirmar directamente con Estudios Churubusco antes de hacer una visita exclusivamente para conocer la exposición.


Preguntas frecuentes

¿Qué es La piel de las películas?

Es una exposición permanente en Estudios Churubusco que reúne vestuario, utilería, mobiliario y otros objetos originales utilizados en producciones cinematográficas mexicanas.

¿Cuántos objetos tiene la exposición?

La muestra reúne más de mil piezas. Entre ellas hay cerca de mil prendas, cientos de objetos de utilería y alrededor de un centenar de muebles, según los inventarios difundidos durante su inauguración.

¿Qué películas aparecen en La piel de las películas?

Hay piezas de producciones como Hidalgo: la historia jamás contada, Morelos, El viaje de Teo, Obediencia perfecta, Macho y Cadena perpetua, entre otras.

¿La exposición de Estudios Churubusco es permanente?

Sí. La piel de las películas fue inaugurada en agosto de 2026 como una galería permanente.

¿Se pueden visitar los Estudios Churubusco?

Sí. Los Estudios Churubusco ofrecen recorridos guiados y la nueva galería forma parte de ese circuito. La exposición también se anunció abierta de lunes a viernes de 10:00 a 15:00 horas.

¿Ya existe el Museo del Cine Mexicano en Estudios Churubusco?

No todavía. La piel de las películas fue presentada como el primer paso de un proyecto para crear un museo del cine. A agosto de 2026 no existe una fecha oficial anunciada para su apertura.


Conclusión

La película termina.

Pero quizá sus objetos no tengan por qué hacerlo.

La sotana de un personaje puede pasar años dentro de una bodega y después convertirse en pieza de exposición.

Un uniforme puede interpretar a otro soldado.

Una mesa puede cambiar de casa.

Una prenda que envejecieron deliberadamente para una escena puede terminar enseñándonos cómo funciona el trabajo que nunca vemos detrás de cámara.

Y quizá ahí está la mejor idea detrás de La piel de las películas.

El cine no está hecho solamente de imágenes.

También está hecho de cosas.

Cosas que alguien diseñó, pintó, ensució, cosió, construyó o buscó para convencernos durante dos horas de que otro mundo era real.

Ahora más de mil de ellas han salido de las bodegas de Estudios Churubusco.

Y algunas todavía están esperando su siguiente papel.

Si reconoces alguna pieza cuando visites la exposición, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con esa persona que siempre quiere saber qué ocurre detrás de cámaras y sigue leyendo HoyTeCuento para descubrir las historias escondidas detrás de lo cotidiano.

 


Tamayo, Nieto y Toledo: los años en París

Tres artistas nacidos en Oaxaca terminaron trabajando en París.

No pertenecían a la misma generación.

No llegaron juntos.

Ni siquiera desarrollaron exactamente el mismo estilo.

Pero décadas después, sus historias parecen conectadas por una misma pregunta:

¿cómo ser un artista profundamente mexicano sin tener que pintar lo que el mundo esperaba que fuera “mexicano”?

Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo encontraron parte de la respuesta lejos de México.

Ahora, el Museo Tamayo reúne cerca de 100 pinturas, dibujos, gráficas y collages en Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París, una exposición que explora cómo las temporadas que pasaron en la capital francesa transformaron sus lenguajes y pusieron en contacto referencias prehispánicas y del arte popular con las vanguardias internacionales.

La exposición fue inaugurada el 20 de agosto de 2026 y podrá visitarse durante casi seis meses.

Pero la historia que cuenta comenzó mucho antes.

¿Qué es Tamayo, Nieto, Toledo: Los años en París?

Es la primera exposición centrada específicamente en la relación de Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo con París, según el INBAL.

La curaduría, a cargo de Juan Carlos Pereda, no intenta demostrar que los tres pintaban igual.

Hace algo más interesante:

busca los cruces.

Los tres nacieron en Oaxaca, pasaron por Ciudad de México y posteriormente viajaron fuera del país.

Los tres encontraron reconocimiento internacional antes de regresar a México con una posición artística más consolidada.


Y los tres utilizaron su experiencia europea no para abandonar sus referencias mexicanas, sino para reinterpretarlas dentro del lenguaje del arte moderno internacional.

La muestra ocupa las salas 3 y 4 del Museo Tamayo y reúne obras provenientes de 47 coleccionistas e instituciones públicas y privadas. Su preparación tomó alrededor de tres años.

Algunas piezas incluso se presentan por primera vez en México.


París era mucho más que una ciudad bonita para artistas

Para entender por qué tres artistas mexicanos terminaron ahí, hay que quitarle un poco de Torre Eiffel al asunto.

Durante buena parte del siglo XX, París fue uno de los principales centros internacionales para artistas, escritores, editores, galeristas y talleres de impresión.

Era un lugar donde podían encontrarse corrientes provenientes de diferentes países.

Cuando Tamayo, Nieto y Toledo llegaron, ese ecosistema les permitió relacionarse con artistas, escritores, talleres gráficos, galerías y circuitos de exhibición internacionales.

Eso era especialmente relevante para artistas mexicanos que intentaban construir un lenguaje fuera del enorme peso que había adquirido el arte nacionalista después de la Revolución.

El objetivo no era dejar de ser mexicanos.

Era descubrir que había más de una manera de serlo dentro del arte.

Rufino Tamayo llegó primero

De los tres artistas, Rufino Tamayo era el mayor.

Nació en Oaxaca en 1899 y eventualmente se trasladó a Ciudad de México.

Antes de instalarse en Francia ya tenía una trayectoria internacional considerable: durante los años cuarenta vivió en Nueva York, donde expuso ampliamente y alcanzó uno de sus primeros grandes periodos de reconocimiento.

Después de aproximadamente 15 años vinculados con Nueva York, se trasladó a París en 1950 y permaneció allí durante alrededor de una década.

Y aquí ocurrió algo importante.

En Europa, lo mexicano en Tamayo llamó la atención precisamente porque no dependía exclusivamente de escenas folclóricas, políticas o costumbristas.

Su relación con las culturas antiguas de México aparecía a través de conceptos como la dualidad, la fuerza expresiva del color y determinadas formas simbólicas.

París le permitió combinar esas raíces con elementos técnicos y conceptuales provenientes del arte moderno europeo.

No cambió Oaxaca por París.

Los puso a conversar.

Tamayo también descubrió otra forma de hacer libros

La estancia parisina no se limitó a enormes lienzos.

En Francia, Tamayo trabajó también con gráfica e ilustración editorial.

En 1952 realizó litografías en color e ilustró publicaciones como Aire Mexicano, del poeta surrealista Benjamin Péret, y posteriormente participó en proyectos editoriales como El Apocalipsis de San Juan, publicado en 1959.

Ese detalle ayuda a entender por qué la exposición no está compuesta únicamente por pinturas.

París permitió a los tres artistas experimentar con medios distintos.

Hay dibujo.

Gráfica.

Collage.

Libros.

Y procesos de impresión que terminarían siendo fundamentales especialmente para Nieto y Toledo.

Después llegó Rodolfo Nieto y creó una especie de zoológico psicológico

Rodolfo Nieto nació en Oaxaca en 1936 y se trasladó a Ciudad de México cuando era muy joven.

Estudió en La Esmeralda y posteriormente viajó a Europa.

Su obra desarrolló una de las ideas más extrañas de los tres artistas:

mezclar seres humanos y animales para representar emociones.

Miedo.

Soledad.

Angustia.

Vulnerabilidad.

Durante su etapa europea desarrolló un amplio universo de criaturas híbridas que aparece particularmente en su serie Zoología mental.

El nombre podría sonar como el catálogo de un veterinario después de una semana complicada.

Pero el objetivo era mucho más profundo.

Nieto utilizaba aquellos animales como una especie de autobiografía simbólica.

No eran criaturas creadas únicamente porque se vieran extrañas.

Funcionaban como formas de representar estados internos.

Rodolfo Nieto se metió de lleno en el circuito cultural parisino

Nieto no solamente produjo obra en Francia.

Entró en uno de los circuitos culturales más importantes del momento.

Se relacionó con escritores y creadores como Octavio Paz, Julio Cortázar, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Pablo Neruda, además de músicos de jazz.

También trabajó en importantes talleres europeos de impresión, entre ellos Atelier 17, fundado por Stanley William Hayter, y Atelier Mourlot.

Su reconocimiento en Francia creció rápidamente.

Fue representado por Galerie de France, expuso ahí en 1964 y 1967, recibió premios en la Biennale de Paris y participó en espacios como el Musée d’Art Moderne de Paris.

Entre 1964 y 1968 vivió entre México y París.

Cuando regresó a México, ya no era únicamente un artista que había ido a Europa a aprender.

Regresaba con reconocimiento internacional.



Francisco Toledo llegó todavía más joven

Francisco Toledo nació en Juchitán en 1940.

Después de trasladarse a Ciudad de México estudió grabado en el Taller Libre de Grabado de la Escuela de Diseño y Artesanías del INBAL.

El galerista Antonio Souza fue una figura importante en sus primeros años y, tras el éxito de sus primeras exposiciones, impulsó su viaje a Europa.

Toledo pasó primero por Italia.

Después llegó a París y se instaló en la Casa de México de la Ciudad Internacional Universitaria.

Y ahí comienza una conexión bastante hermosa entre los tres protagonistas de esta exposición.

Lo más curioso: Tamayo le regaló sus herramientas a Francisco Toledo

Cuando Francisco Toledo llegó a París, Antonio Souza lo recomendó con Octavio Paz y Rufino Tamayo.

Tamayo y Toledo desarrollaron una relación cercana.

Pero después ocurrió algo que parece casi demasiado perfecto para una película sobre artistas.

Cuando Rufino Tamayo decidió regresar a México, le regaló sus herramientas de trabajo a Francisco Toledo.

No fue solamente un gesto práctico.

Visto desde décadas después parece casi un relevo simbólico.

Tamayo, nacido en 1899, estaba terminando una larga etapa parisina.

Toledo, nacido más de cuatro décadas después, apenas comenzaba la suya.

Tamayo también ayudó a conectarlo con personas que podían apoyarlo y facilitó algunas de sus relaciones dentro del circuito artístico europeo.

Una generación prácticamente entregándole las herramientas a la siguiente.

Literalmente.

Y Toledo también terminó trabajando en Atelier 17

En París, la pintora y escritora Bona Tibertelli encaminó a Toledo hacia el célebre Atelier 17 de Stanley William Hayter, uno de los talleres de gráfica experimental más importantes del siglo XX.

Toledo comenzó a construir ahí una obra que seguía profundamente conectada con Oaxaca, la naturaleza, los animales y las tradiciones locales.

Pero esas referencias empezaron a mezclarse con otros universos.

El Museo Tamayo señala influencias que van desde Goya y Jean Dubuffet hasta arte africano y de Oceanía, además del propio Tamayo.

Esa mezcla sería fundamental para el lenguaje que hoy reconocemos inmediatamente como Toledo.

Animales que parecen humanos.

Humanos que parecen animales.

Seres transformándose.

Naturaleza, sexualidad y mitología conviviendo sin pedir permiso.

Toledo y Nieto incluso expusieron juntos en Europa

Las trayectorias de estos artistas no son solamente tres líneas paralelas.

También se cruzaron.

Con apoyo de Tamayo, Francisco Toledo y Rodolfo Nieto expusieron juntos en Kunstnernes Hus, en Oslo, en 1962.

Nieto posteriormente consolidaría su presencia en Galerie de France.

Toledo se relacionaría con Galerie Karl Flinker, donde realizó su primera exposición en Francia.

Ese entramado explica uno de los puntos centrales de Los años en París:

no estamos observando únicamente artistas mexicanos recibiendo influencia europea.

También estamos viendo a artistas mexicanos participando activamente dentro de las redes culturales europeas.

Subida en curso: 671332 de 671332 bytes subidos.



Mito vs. realidad: París no los volvió “menos mexicanos”

Mito: se fueron a Europa y abandonaron sus raíces

No.

La tesis central de la exposición plantea prácticamente lo contrario.

Los tres utilizaron el contacto con las vanguardias internacionales para reformular referencias que ya traían consigo, entre ellas el arte popular y diferentes elementos de las culturas prehispánicas.

Mito: copiaron las vanguardias europeas

Tampoco.

Existieron influencias, evidentemente.

Pero la relación no fue unilateral.

Los artistas llegaron con tradiciones visuales, preocupaciones e imaginarios propios y participaron dentro de los circuitos culturales parisinos.

Realidad: París amplió sus herramientas

Sí.

Talleres de impresión, exposiciones, galerías, escritores y artistas de diferentes países permitieron que Tamayo, Nieto y Toledo desarrollaran nuevos recursos técnicos y conceptuales.

No sustituyeron un lenguaje por otro.

Los mezclaron.

Su regreso también ayudó a cambiar el arte mexicano

Aquí está probablemente la parte más importante de toda la exposición.

Cuando los tres artistas regresaron a México, lo hicieron con reconocimiento internacional.

Y su presencia contribuyó a transformar un panorama artístico que durante décadas había estado fuertemente marcado por el canon nacionalista surgido después de la Revolución Mexicana.

Esto no significa que el muralismo o el arte nacionalista desaparecieran de un día para otro.

La historia del arte nunca funciona con botón de apagar.

Pero artistas como Tamayo demostraron que podía existir un arte mexicano moderno que dialogara con el mundo sin depender del mismo vocabulario visual.

Nieto y Toledo llevaron esa libertad todavía más lejos.

El Museo Tamayo plantea precisamente que las trayectorias de los tres ayudaron a reafirmar la desaparición de un canon que había dominado durante más de medio siglo.

Algunas obras nunca habían regresado a México

La exposición reúne cerca de 100 piezas.

Y algunas tienen un detalle particularmente especial:

es la primera vez que pueden verse en México.

El curador Juan Carlos Pereda señaló durante la inauguración que determinadas obras de Tamayo eran conocidas en el país prácticamente solo mediante libros y reproducciones, y ahora pueden observarse físicamente dentro del museo que lleva su nombre.

Entre las piezas destacadas por el INBAL se encuentran:

  • La mujer temblorosa, de Rufino Tamayo.
  • Ocho obras de Zoología mental, de Rodolfo Nieto.
  • Animal y cazador, de Francisco Toledo.
  • La amazona y compañero de viaje, de Toledo.
  • Dos personajes, también de Toledo.

No es simplemente una reunión de “grandes éxitos”.

La exposición reconstruye etapas concretas donde todavía podemos observar a los artistas formando el lenguaje por el que después serían reconocidos.

Entonces, ¿París transformó a estos artistas?

Sí.

Pero esa respuesta está incompleta.

Porque ellos también llegaron a París con algo.

Tamayo llevó una visión del color y del mundo prehispánico que no necesitaba convertirse en postal folclórica.

Nieto llevó animales que terminarían funcionando como espejos psicológicos.

Toledo llevó un universo construido con naturaleza, tradición indígena, vida cotidiana y criaturas híbridas.

París agregó talleres.

Galerías.

Conversaciones.

Libros.

Vanguardias.

Otros artistas.

Y después todo eso regresó a México convertido en algo que ya no pertenecía completamente a un solo lugar.

Ahí está precisamente el punto.



Información para visitar Tamayo, Nieto, Toledo: Los años en París

Exposición: Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París

Museo: Museo Tamayo Arte Contemporáneo

Ubicación: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Miguel Hidalgo, Ciudad de México.

Inauguración: 20 de agosto de 2026.

Último día efectivo de visita: 14 de febrero de 2027.

El sitio del Museo Tamayo muestra la exposición hasta el 15 de febrero, mientras la agenda del INBAL señala el 14. Como el 15 de febrero de 2027 cae en lunes y el recinto abre normalmente de martes a domingo, el domingo 14 es el último día regular para visitarla.

Horario: martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.

Entrada general: $95 MXN.

Entrada gratuita: domingos para público general. También existen gratuidades para estudiantes y docentes con credencial vigente, personas con credencial INAPAM y personas con discapacidad, de acuerdo con la cartelera del INBAL.


Preguntas frecuentes

¿Hasta cuándo está Tamayo, Nieto, Toledo: Los años en París?

El último día regular de visita es el 14 de febrero de 2027. El Museo Tamayo muestra administrativamente la exposición hasta el 15 de febrero, pero ese día cae en lunes.

¿Cuántas obras tiene la exposición?

Reúne cerca de 100 obras, entre pinturas, dibujos, gráfica y collages.

¿Rufino Tamayo vivió en París?

Sí. Después de su etapa en Nueva York, se trasladó a París en 1950 y radicó aproximadamente diez años en la capital francesa.

¿Francisco Toledo conoció a Rufino Tamayo?

Sí. Mantuvieron una relación cercana en París y Tamayo ayudó a Toledo a establecer contactos dentro del circuito artístico europeo. Cuando regresó a México, incluso le entregó sus herramientas de trabajo.

¿Cuánto cuesta entrar al Museo Tamayo?

La entrada general publicada por el INBAL es de $95 MXN. Los domingos la entrada es gratuita para todo público.

¿La exposición solamente tiene pinturas?

No. Incluye pintura, dibujo, gráfica y collage, reflejando los distintos medios con los que los tres artistas trabajaron durante sus etapas europeas.


Conclusión

Es fácil contar esta historia diciendo que tres artistas mexicanos fueron a París y regresaron influenciados por Europa.

Pero eso sería contar solamente la mitad.

Tamayo llegó con colores, símbolos y preguntas que venían de México.

Nieto llegó con un universo que terminaría poblándose de animales y emociones humanas.

Toledo llegó con Oaxaca prácticamente metida dentro de la imaginación.

París les dio nuevos talleres, contactos, técnicas y conversaciones.

Ellos hicieron el resto.

Y quizá la mejor imagen para resumir toda esta exposición sea la más sencilla:

Rufino Tamayo terminando su etapa parisina y entregándole sus herramientas a un joven Francisco Toledo que apenas comenzaba la suya.

Las herramientas cambiaron de manos.

Las ideas también.

Y décadas después, casi cien obras vuelven a encontrarse en Ciudad de México para contar qué ocurrió en medio.

Si conocías a Tamayo y Toledo pero Rodolfo Nieto era nuevo para ti, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con alguien que disfrute descubrir las historias detrás del arte y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más cosas que vale la pena contar.

Instagram

Hoy te cuento. Designed by Oddthemes