Plot twist cultural: Aztlán no cerró y tienes un mes más para verla

 


Aztlán, túnel del tiempo: nueva fecha de cierre

Si estabas convencido de que ya se te había ido esta exposición, plot twist: no.

AztLÁn, túnel del tiempo debía terminar el 23 de agosto de 2026 en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Pero pasó algo.

Más de 270,000 personas ya habían recorrido sus salas.

La respuesta fue tan grande que la Secretaría de Cultura y el INBAL decidieron ampliar su permanencia hasta el 27 de septiembre de 2026. La institución señala que esa cifra la coloca entre las exposiciones con mayor afluencia del museo en años recientes.

Así que tenemos aproximadamente un mes extra para atravesar uno de los recorridos más peculiares que ha recibido Bellas Artes recientemente.

Hay fotografías, archivos, instalaciones, muralismo, grafiti, cultura lowrider y más de 70 obras.

Incluso hay una especie de Halcón Milenario hecho de adobe con una Piedra del Sol mexica encima.

Y no, esa frase no se me ocurrió después de mezclar Star Wars con un libro de historia.

La pieza existe.

¿Qué es AztLÁn, túnel del tiempo?

AztLÁn, túnel del tiempo es una exposición dedicada a recorrer distintas generaciones y formas de expresión del arte chicano, principalmente desarrollado por artistas de ascendencia mexicana y latina en Estados Unidos.

Reúne más de 70 obras de 33 artistas y colectivos, entre ellos Asco, 3B Collective, Chaz Bojorquez, Carlos Almaraz, Judy Baca, Guadalupe Rosales, rafa esparza, Shizu Saldamando, Carmen Argote y Christina Fernandez.

La exposición abrió al público el 25 de marzo de 2026 y tiene un detalle histórico:

es la primera muestra dedicada específicamente al arte chicano que presenta el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Eso importa porque la historia que cuenta existe desde hace décadas.

Pero durante mucho tiempo estuvo fuera de algunos de los grandes relatos institucionales del arte mexicano.

Primero: ¿qué significa “chicano”?

Aquí conviene detenernos porque es fácil simplificar demasiado.

“Chicano” no significa únicamente “mexicano que vive en Estados Unidos”.

El término adquirió un fuerte sentido político y cultural especialmente durante las movilizaciones de las décadas de 1960 y 1970, cuando sectores de la población mexicoamericana comenzaron a reivindicar una identidad propia y a organizarse alrededor de cuestiones como derechos civiles, educación, vivienda, condiciones laborales y representación cultural.

El Smithsonian explica que, en el contexto del movimiento por los derechos civiles, muchos jóvenes mexicoamericanos adoptaron las identidades chicano y chicana mientras buscaban recuperar una historia que frecuentemente quedaba fuera de los libros escolares estadounidenses.

El arte se convirtió en una de sus herramientas.

Murales.

Carteles.

Fotografía.

Performance.

Música.

Grafiti.

Diseño.

Y, varias décadas después, instalaciones que mezclan una Piedra del Sol con Star Wars.

Porque las identidades también evolucionan.



Entonces, ¿por qué la exposición se llama Aztlán?

Aquí entramos en territorio entre mito, historia y política.

Aztlán es el lugar mítico de origen asociado con la migración mexica antes de la fundación de México-Tenochtitlan.

No existe consenso histórico que permita señalar con certeza un punto del mapa y decir: “aquí estaba Aztlán”.

Lo interesante es lo que ocurrió siglos después con la idea.

Durante el movimiento chicano, Aztlán fue reinterpretado simbólicamente como una manera de reclamar pertenencia histórica en el suroeste de Estados Unidos.

El Smithsonian explica que artistas y activistas chicanos recuperaron el concepto para conectar sus comunidades con territorios como California, Arizona y otras zonas del suroeste estadounidense.

Y ahí entra otro capítulo bastante incómodo de la historia.

Hubo mexicanos que no cruzaron la frontera: la frontera los cruzó a ellos

Después de la guerra entre México y Estados Unidos, el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 modificó profundamente el mapa.

México cedió enormes extensiones territoriales que actualmente forman California, Nuevo México, Nevada, Utah y partes de otros estados.

El National Park Service señala algo fundamental: las comunidades mexicanas que ya habitaban esos territorios tuvieron que reconstruir su relación con dos países y dos identidades después de quedar bajo soberanía estadounidense.

Ese antecedente ayuda a entender por qué Aztlán resultó tan poderoso décadas después.

No era solamente un lugar legendario.

Podía funcionar como una declaración:

“nuestra historia aquí comenzó mucho antes de que la frontera actual existiera”.

La exposición no intenta contar el arte chicano como una línea recta

De ahí viene la parte del título:

“túnel del tiempo”.

El recorrido está dividido en cuatro núcleos:

East Side Stories, Varrio, Desmuralismos y Transtemporalidades. Lowriding con los dioses.

No es simplemente:

1960 → 1970 → 1980 → actualidad.

La exposición mezcla generaciones y referencias.

Un símbolo mesoamericano puede aparecer junto a cultura automotriz.

Una tradición muralista puede convertirse en instalación.

Una fotografía de barrio puede convivir con ciencia ficción.

El INBAL utiliza la idea de transtemporalidad para explicar justamente eso: pasado, presente y futuro pueden aparecer juntos en una misma obra sin respetar la cómoda flechita cronológica que usamos en los libros de historia.

Y aquí encontramos probablemente la obra que mejor resume todo el concepto.

Lo más curioso: hay un Halcón Milenario mexica hecho de adobe

Se llama Mexica Falcon after Dewey Tafoya, de rafa esparza.

La pieza toma la silueta del famoso Millennium Falcon de Star Wars y la combina con referencias a la Piedra del Sol mexica.

Además está trabajada con adobe.

Así que tenemos:

una técnica ancestral,

una referencia mesoamericana,

una nave espacial de la cultura pop estadounidense

y un artista chicano contemporáneo.

Todo dentro de Bellas Artes.

Pero el adobe tampoco está ahí por estética.

Esparza ha explicado que aprendió a relacionarse con ese material a través de su padre, quien trabajaba con adobe antes de migrar de Durango hacia Estados Unidos.

De pronto una nave de Star Wars también puede hablar de migración familiar.

Esa combinación resume bastante bien la exposición.



También hay una llanta ardiendo dentro de Bellas Artes

Otra de las piezas más visibles es El más allá, creada especialmente para la exposición por 3B Collective.

El mural presenta una gran rueda o llanta envuelta en llamas atravesando un fondo azul como si fuera un meteorito.

La imagen conecta con uno de los símbolos culturales más reconocibles de comunidades chicanas de Los Ángeles:

el automóvil y la cultura lowrider.

Los lowriders no son únicamente coches modificados para circular muy bajos.

Dentro de las comunidades mexicoamericanas se convirtieron también en espacios de expresión visual, pertenencia, artesanía, familia y barrio.

Por eso la muestra puede colocar una rueda gigante dentro del máximo palacio cultural de México y hacer que no se sienta fuera de lugar.

Es justamente la conversación que quiere provocar.

El grafiti también entró al Palacio

Entre las obras históricas aparece Chaz Bojorquez, considerado una figura fundamental del grafiti chicano de Los Ángeles.

Su trabajo permite conectar formas de escritura urbana, caligrafía, identidad de barrio y arte contemporáneo.

Y existe un detalle de diseño particularmente bonito:

Bojorquez también creó el logotipo de AztLÁn, túnel del tiempo. El INBAL acredita además la identidad visual general a Alejandro Magallanes y Taller A.M.

Es decir, alguien cuya historia artística está relacionada con las paredes y calles de Los Ángeles termina ayudando a definir visualmente una exposición dentro del Palacio de Bellas Artes.

La calle llegó al palacio.

Literalmente.

Asco demuestra que el arte chicano nunca fue solamente muralismo

Este es otro mito que la exposición desarma.

Cuando pensamos en arte chicano solemos imaginar inmediatamente murales.

Y claro que son fundamentales.

Pero el movimiento produjo mucho más.

Uno de los colectivos históricos incluidos es Asco, surgido en East Los Angeles durante los años setenta.

Sus integrantes utilizaron fotografía, performance, acciones urbanas, medios audiovisuales y estrategias conceptuales para responder tanto al contexto político de Los Ángeles como a las limitaciones que encontraban dentro del propio mundo del arte.

LACMA describe a Asco como un grupo que combinó activismo, performance y tácticas de guerrilla artística para ampliar lo que podía considerarse arte chicano.

Su nombre significa exactamente lo que estás pensando.

Asco.

Nada sutil.



Mito vs. realidad: ¿Aztlán fue realmente un lugar en Estados Unidos?

Mito: los historiadores saben exactamente dónde estaba Aztlán

No.

Aztlán pertenece al terreno de las narraciones míticas sobre el origen mexica y su localización histórica continúa siendo objeto de múltiples interpretaciones.

Realidad: el movimiento chicano lo resignificó

Sí.

Durante las décadas de 1960 y 1970 se volvió un símbolo importante de identidad y pertenencia para comunidades chicanas del suroeste estadounidense.

Mito: arte chicano significa simplemente “arte mexicano hecho en Estados Unidos”

Es demasiado reducido.

El arte chicano se relaciona con experiencias específicas de migración, discriminación, vida urbana, identidad mexicoamericana, derechos civiles, comunidad y cultura fronteriza, aunque con el paso de las décadas sus lenguajes se han vuelto muchísimo más diversos.

Mito: toda la exposición es política

Hay una carga histórica y política evidente.

Pero también existen humor, cultura pop, memoria familiar, música, automóviles, diseño, ciencia ficción y escenas de vida cotidiana.

La identidad rara vez cabe únicamente en una pancarta.

270 mil visitantes cambiaron la fecha

La exposición originalmente estaba programada para concluir el 23 de agosto.

Pero el 12 de agosto la Secretaría de Cultura y el INBAL anunciaron oficialmente que permanecería abierta hasta el 27 de septiembre de 2026.

¿Por qué?

La institución reportó más de 270 mil visitantes desde marzo.

Para dimensionar el crecimiento, a principios de junio La Jornada reportaba más de 140 mil visitantes con base en cifras oficiales.

En poco más de dos meses, la cifra prácticamente se duplicó.

Así que la prórroga no fue un pequeño ajuste administrativo.

El público respondió.



Información para visitar AztLÁn, túnel del tiempo

Exposición: AztLÁn, túnel del tiempo

Sede: Museo del Palacio de Bellas Artes

Nueva fecha de cierre: 27 de septiembre de 2026

Horario: martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.

Entrada general: $95 MXN.

Domingos: entrada libre general.

También tienen entrada libre estudiantes y docentes con credencial vigente, personas con INAPAM y personas con discapacidad.

Visitas guiadas

El museo ofrece recorridos guiados de martes a sábado a las 11:00 y 15:00 horas.

Son gratuitos con el boleto de acceso y no requieren registro previo.

Eso puede valer especialmente la pena aquí porque la exposición está llena de referencias históricas, culturales y políticas que no siempre son evidentes al mirar únicamente las piezas.


Preguntas frecuentes

¿Aztlán, túnel del tiempo ya cerró?

No. Aunque originalmente cerraría el 23 de agosto de 2026, el INBAL extendió la exposición hasta el 27 de septiembre de 2026.

¿Por qué extendieron Aztlán?

La Secretaría de Cultura informó que la exposición ya había recibido más de 270,000 visitantes, situándola entre las muestras de mayor afluencia reciente del Museo del Palacio de Bellas Artes.

¿Cuánto cuesta entrar?

La entrada general al Museo del Palacio de Bellas Artes es de $95 MXN y los domingos el acceso es gratuito para todo público.

¿Cuántas obras tiene Aztlán?

Reúne más de 70 obras de 33 artistas y colectivos, con pintura, fotografía, escultura, instalación, archivo, gráfica y material audiovisual.

¿Qué significa Aztlán?

Aztlán es el lugar mítico relacionado con el origen de los mexicas. Durante el movimiento chicano fue resignificado como símbolo de identidad histórica y cultural de comunidades mexicoamericanas, particularmente en el suroeste de Estados Unidos.

¿Hay visitas guiadas?

Sí. Hay recorridos de martes a sábado a las 11:00 y 15:00 horas, sin registro previo y sin costo adicional al boleto del museo.


Conclusión

Es curioso que una exposición llamada túnel del tiempo haya terminado consiguiendo precisamente eso:

más tiempo.

Debía desaparecer el 23 de agosto.

Ahora tenemos hasta el 27 de septiembre.

Pero quizá lo verdaderamente interesante del recorrido no sea solamente que se extendiera.

Es entrar al Palacio de Bellas Artes —el edificio donde solemos imaginar una historia muy específica del arte mexicano— y descubrir que parte de esa historia continuó desarrollándose al otro lado de una frontera.

En paredes de Los Ángeles.

En coches modificados.

En fotografías familiares.

En performances callejeros.

En grafiti.

En comunidades que podían sentirse mexicanas y estadounidenses al mismo tiempo sin pertenecer completamente a una sola categoría.

Y sí.

También en un Halcón Milenario de adobe con una Piedra del Sol.

Porque aparentemente la identidad mexicana también puede viajar por una galaxia muy, muy lejana.

Si todavía no has visto AztLÁn, túnel del tiempo, ya no puedes usar “se me pasó” como excusa. Cuéntame en los comentarios qué pieza te sorprendió más, comparte esta nota con quien pensaba que ya había cerrado y sigue leyendo HoyTeCuento para descubrir más historias escondidas dentro de CDMX.


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