Divas de la canción: Dalia Monroy pinta sus voces
¿Cómo pintas la voz de Billie Holiday?
¿De qué color sería Nina Simone?
¿Y qué haces con una cantante como Miriam Makeba, cuya música terminó ligada también a la lucha contra el apartheid?
La artista mexicana Dalia Monroy lleva esas preguntas al lienzo en Divas de la canción, una exposición que acaba de llegar al Museo José Luis Cuevas, en el Centro Histórico de Ciudad de México.
La muestra, inaugurada el 20 de agosto de 2026, reúne 32 obras inspiradas en 14 intérpretes fundamentales del siglo XX, desde Billie Holiday y Ella Fitzgerald hasta Édith Piaf, Aretha Franklin, Bessie Smith, Cesária Évora y Omara Portuondo.
Pero Monroy no intenta simplemente pintar 14 rostros reconocibles.
Primero escucha.
Después pinta.
Y ahí está el verdadero punto de la exposición.
¿Qué es Divas de la canción?
Divas de la canción es una exposición itinerante en la que Dalia Monroy explora la relación entre música, pintura, memoria y biografía.
La muestra presenta 32 obras inspiradas en:
Billie Holiday, Nina Simone, Ella Fitzgerald, Miriam Makeba, Édith Piaf, Aretha Franklin, Sarah Vaughan, Cesária Évora, Ma Rainey, Omara Portuondo, Etta James, Dinah Washington, Big Mama Thornton y Bessie Smith.
Es una selección bastante más amplia de lo que podría sugerir la palabra “diva”.
Hay jazz.
Blues.
Soul.
Morna de Cabo Verde.
Canción francesa.
Música cubana.
Y artistas procedentes de Estados Unidos, Sudáfrica, Cabo Verde, Cuba y Francia.
El resultado no funciona como un salón de celebridades musicales.
Cada cantante es el punto de partida para una interpretación visual.
Dalia Monroy pinta después de escuchar
Aquí está la idea fundamental para entender la muestra.
La música viene antes que la pintura.
Monroy escucha a cada intérprete y utiliza tanto sus canciones como sus historias personales como detonadores del proceso creativo.
Un ritmo puede terminar convertido en trazo.
La intensidad de una interpretación, en color.
La energía de una canción, en movimiento dentro de la composición.
La artista denomina Musicorum Pictura a esta búsqueda entre sonido e imagen. No se trata de una corriente artística establecida con ese nombre, sino de la manera en que Monroy define su propio proceso creativo.
Y la idea tampoco apareció de la nada.
La página oficial de la artista explica que la música ha sido una temática constante dentro de su producción, además de señalar que actualmente desarrolla proyectos de carácter interdisciplinario.
No solo miras las pinturas: también puedes escuchar de dónde vienen
Aquí la exposición hace algo sencillo pero bastante efectivo.
Las obras incorporan códigos QR que permiten escuchar las voces y canciones relacionadas con las piezas mientras se observan.
Esto cambia completamente la experiencia.
Puedes mirar una pintura inspirada en una cantante.
Después escucharla.
Volver a mirar.
Y comenzar a buscar si realmente encuentras dentro de los colores o la composición algo que ahora reconoces en esa voz.
Es casi un pequeño experimento:
¿vemos diferente una obra después de saber cómo suena?
Porque estas 14 mujeres no solamente cantaban bien
La exposición tiene otra capa que resulta todavía más interesante.
Muchas de las intérpretes seleccionadas desarrollaron sus carreras mientras enfrentaban racismo, segregación, discriminación, exilio o diferentes formas de exclusión social. Ese contexto forma parte de la concepción de Divas de la canción.
Y basta revisar algunas de sus historias para entender por qué.
Billie Holiday convirtió una canción en denuncia
En 1939, Billie Holiday comenzó a interpretar “Strange Fruit”, una canción que denunciaba los linchamientos de afroamericanos en Estados Unidos.
El Smithsonian considera aquella interpretación uno de los momentos fundamentales de su carrera y señala que ayudó a convertir una canción explícitamente política en una poderosa denuncia pública contra la violencia racista.
No era solamente una gran voz.
Era una voz cantando algo que incomodaba.
Nina Simone hizo algo parecido décadas después
En 1964, Nina Simone publicó Mississippi Goddam.
La escribió como respuesta al asesinato del activista Medgar Evers y al atentado contra la iglesia baptista de la calle 16 en Birmingham, donde murieron cuatro niñas afroamericanas.
La Biblioteca del Congreso la considera una de las canciones esenciales surgidas durante la era de los derechos civiles.
Así que intentar representar pictóricamente a Nina Simone implica mucho más que capturar su rostro frente a un piano.
Hay rabia ahí.
Historia.
Política.
Y una voz capaz de cargar con todo eso.
Lo más curioso: Miriam Makeba perdió incluso el derecho de volver a su propio país
Entre las 14 artistas aparece Miriam Makeba.
Y su historia probablemente sea una de las más impresionantes del recorrido.
La cantante sudafricana alcanzó fama internacional mientras denunciaba el apartheid.
En 1960, el gobierno sudafricano le impidió regresar al país. Posteriormente prohibió sus discos y en 1963 incluso revocó su pasaporte.
Makeba pasó décadas fuera de Sudáfrica mientras se convertía en una de las figuras internacionales más visibles contra el régimen.
No pudo regresar hasta 1991, después de una invitación de Nelson Mandela.
Así que cuando Divas de la canción habla de mujeres cuya vida estuvo marcada por resistencia y exclusión, no es una frase decorativa de museo.
En algunos casos, la historia detrás de la voz es brutal.
Bessie Smith ya era una superestrella cuando el blues todavía estaba construyendo su historia
Otra de las protagonistas es Bessie Smith, conocida como la “Emperatriz del Blues”.
El Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian la describe como una de las intérpretes de blues más populares de las décadas de 1920 y 1930 y una influencia fundamental para generaciones posteriores de músicos de jazz y blues.
Después vendrían artistas como Billie Holiday.
Después Nina Simone.
Después Aretha Franklin.
Después muchas de las voces que seguimos escuchando actualmente.
Y entonces aparece una de las ideas que Dalia Monroy quiere recuperar con esta exposición:
la música contemporánea tiene genealogías.
No apareció mágicamente en Spotify el martes pasado.
Divas de la canción no nació en CDMX
La exposición es itinerante.
Antes de llegar al Museo José Luis Cuevas pasó por el Museo de Arte Contemporáneo Querétaro, donde pudo visitarse durante junio, julio y principios de agosto de 2026.
Después de Ciudad de México, el proyecto tiene contempladas nuevas etapas en el Museo Internacional del Barroco, en Puebla, y posteriormente en el Museo Casa Grande de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
Eso importa porque el proyecto se va transformando en algo parecido a una gira.
Muy apropiado considerando que sus protagonistas son cantantes.
La exposición también está de tour.
Esta no es la primera vez que Dalia Monroy convierte el Museo Cuevas en algo musical
Aquí aparece una coincidencia especialmente buena.
En diciembre de 2019, Dalia Monroy inauguró en el mismo Museo José Luis Cuevas otra exposición llamada Sonoridad imaginaria y cadenciosa.
Aquella muestra ya exploraba la relación entre pintura, música y movimiento. Durante su inauguración hubo música en vivo, bodypainting y performance dancístico.
Monroy explicaba entonces que le interesaba trabajar distintas disciplinas porque la combinación podía provocar una experiencia emocional diferente en el público.
Siete años después, vuelve al mismo recinto con un proyecto que parece llevar aquella búsqueda un paso más lejos.
Antes pintaba el ritmo.
Ahora también pinta a quienes lo hicieron inolvidable.
¿Entonces hay bodypainting dentro de Divas de la canción?
Aquí conviene aclarar un detalle.
Mito: cualquier día encontrarás una presentación de bodypainting
No necesariamente.
Las coberturas de la inauguración del Museo José Luis Cuevas documentan bodypainting, danza y movimiento específicamente durante la apertura del 20 de agosto.
No encontré evidencia de que esas presentaciones ocurran diariamente.
Realidad: el proyecto sí es multidisciplinario
Sí.
La exposición ha sido planteada desde sus etapas anteriores como un proyecto donde pintura y música pueden complementarse con video, cuerpo y performance.
Pero para una visita regular en CDMX, lo confirmado como parte del recorrido son las 32 obras y el componente sonoro mediante códigos QR.
Conviene distinguir ambas cosas.
¿Son retratos de las cantantes?
Aquí también hay un matiz.
Divas de la canción no busca funcionar como una galería tradicional de retratos hiperrealistas.
La propia obra de Monroy se mueve entre abstracción y figuración, con un uso especialmente intenso del color y elementos relacionados históricamente con música, instrumentos y danza.
Así que la pregunta no siempre es:
“¿Se parece a Billie Holiday?”
Puede ser algo bastante más interesante:
“¿Se parece a lo que Billie Holiday me hace sentir?”
Ahí cambia completamente la manera de mirar.
¿Quién es Dalia Monroy?
Dalia Monroy estudió Artes Plásticas en La Esmeralda, del entonces Instituto Nacional de Bellas Artes, entre 1973 y 1978.
Posteriormente realizó estudios de posgrado en pintura en Londres, con apoyo del Consejo Británico, y estudios de Pintura Avanzada en la Universidad de las Artes de Belgrado.
Su trayectoria incluye exposiciones en espacios como el Museo Universitario del Chopo y el Palacio de Bellas Artes, además de trabajo en México, Estados Unidos, América Latina y Europa.
También ha participado en distintas ediciones de la Bienal de Pintura Rufino Tamayo y desarrollado una larga labor de gestión cultural.
Pero si existe una obsesión reconocible dentro de su producción, es esta:
hacer que la pintura tenga ritmo.
Y el Museo José Luis Cuevas también añade algo al recorrido
La sede está en Academia 13, a pocas calles del Zócalo.
El Museo José Luis Cuevas ocupa el antiguo Convento de Santa Inés, un edificio con orígenes en el siglo XVII que posteriormente fue transformado para albergar una importante colección de arte contemporáneo.
El recinto conserva más de 1,800 obras y es especialmente reconocible por La Giganta, la monumental escultura de José Luis Cuevas ubicada en su patio.
Así que Divas de la canción puede convertirse fácilmente en pretexto para descubrir un museo del Centro Histórico que a veces queda eclipsado por Bellas Artes, MUNAL y Templo Mayor.
Información para visitar Divas de la canción
Exposición: Divas de la canción
Artista: Dalia Monroy
Sede: Museo José Luis Cuevas
Dirección: Academia 13, Centro Histórico, Ciudad de México.
Inauguración: 20 de agosto de 2026.
Último día: 25 de septiembre de 2026.
El Sistema de Información Cultural registra al Museo José Luis Cuevas abierto de martes a domingo y mantiene como referencia una entrada general de $30, con domingo gratuito; sin embargo, esa ficha de tarifas no tiene actualización reciente, por lo que conviene confirmar el costo directamente con el recinto antes de acudir.
Para el horario, fuentes turísticas oficiales de CDMX ubican la operación habitual del museo aproximadamente entre 10:00 y 17:30 horas, de martes a domingo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Divas de la canción?
Es una exposición de Dalia Monroy formada por 32 obras inspiradas en 14 grandes intérpretes del siglo XX. Combina pintura y música para explorar el legado artístico y personal de esas cantantes.
¿Qué cantantes aparecen?
Entre ellas están Billie Holiday, Nina Simone, Ella Fitzgerald, Miriam Makeba, Édith Piaf, Aretha Franklin, Bessie Smith, Etta James, Sarah Vaughan, Cesária Évora y Omara Portuondo.
¿Hasta cuándo estará en CDMX?
Divas de la canción permanecerá en el Museo José Luis Cuevas hasta el 25 de septiembre de 2026.
¿Se puede escuchar música dentro de la exposición?
Sí. Las obras cuentan con códigos QR que permiten escuchar las voces relacionadas con las pinturas mientras se realiza el recorrido.
¿Hay bodypainting durante la exposición?
El bodypainting y la danza están documentados como parte de la inauguración. No existe información suficiente para afirmar que haya performances de bodypainting todos los días.
¿Dónde está el Museo José Luis Cuevas?
Está en Academia 13, Centro Histórico de Ciudad de México, a unas calles del Zócalo.
Conclusión
Normalmente una cantante deja una grabación.
Una frecuencia.
Una interpretación congelada en el tiempo.
Dalia Monroy intenta hacer algo bastante extraño con todo eso:
darle superficie.
Convertir un ritmo en líneas.
Una voz en color.
Una biografía en composición.
Y quizá ahí está la mejor manera de recorrer Divas de la canción.
No preguntarte únicamente si reconoces a Billie Holiday, Nina Simone o Aretha Franklin.
Escucha primero.
Mira después.
Porque tal vez descubras que una misma canción puede existir de dos maneras:
una entra por los oídos.
La otra se queda colgada en la pared.
Si conocías a Billie Holiday y Nina Simone pero alguna de las otras divas era nueva para ti, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con quien siempre tiene música puesta y sigue leyendo HoyTeCuento para descubrir las historias detrás de aquello que escuchamos todos los días.
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