Carlos Monsiváis vuelve al Estanquillo en cinco instalaciones
Para homenajear a Carlos Monsiváis podrías poner sus libros en vitrinas, colgar fotografías, escribir una cronología y agregar algunas frases en la pared.
Betsabeé Romero decidió hacer prácticamente lo contrario.
Construyó máscaras de El Santo. Intervino lupas. Grabó paisajes de Ciudad de México sobre lentes. Instaló espejos cóncavos, manos de papel y antiguos televisores de bulbos.
El resultado es Porque ahora pienso en ti, más que ayer, mucho más. Homenaje a Carlos Monsiváis, una exposición que abre el sábado 29 de agosto de 2026 a las 12:00 horas en la Sala 3 del Museo del Estanquillo, con entrada libre.
La muestra está construida alrededor de cinco instalaciones o entornos contemporáneos creados por Betsabeé Romero para intentar hacer algo bastante difícil: no explicar quién fue Monsiváis, sino reconstruir cómo miraba México.
Y eso convierte a la exposición en algo inédito para el propio museo.
¿Qué es Porque ahora pienso en ti, más que ayer, mucho más?
Es una exposición concebida por Betsabeé Romero como homenaje a Carlos Monsiváis, cronista, ensayista, periodista y uno de los grandes observadores de la cultura mexicana del siglo XX.
El proyecto forma parte de los festejos por los 20 años del Museo del Estanquillo, fundado en 2006 para albergar las colecciones que Monsiváis reunió a lo largo de décadas.
Pero la artista no quiso construir una biografía lineal.
En lugar de:
“Nació aquí, publicó esto, recibió aquello…”
organizó el recorrido alrededor de distintos mecanismos de la mirada.
Una lupa.
Una máscara.
Unos lentes.
Un espejo.
Una televisión.
Cinco objetos que terminan convertidos en metáforas de la manera en que Monsiváis encontraba historias en cosas que otras personas podían considerar demasiado pequeñas, vulgares o cotidianas para merecer atención.
Y el título viene de Juan Gabriel
Sí.
Porque ahora pienso en ti, más que ayer, mucho más toma su título de una línea de Hasta que te conocí, de Juan Gabriel.
Betsabeé Romero explicó que eligió esa referencia porque siente que, ante el presente político, la cultura de masas, fenómenos recientes como el Mundial y discusiones alrededor de la inteligencia artificial, la forma crítica e irónica con la que Monsiváis observaba la realidad resulta particularmente necesaria.
Y no existe una elección mucho más monsivaíta que usar una canción de Juan Gabriel para titular una exposición de arte contemporáneo dentro de un museo.
Porque precisamente eso hacía Monsiváis constantemente:
borrar la frontera artificial entre aquello que alguien llamaba “alta cultura” y aquello que millones simplemente llamaban cultura.
Podía escribir sobre literatura y política.
Pero también sobre lucha libre, cine, televisión, canciones populares, celebridades y fenómenos de masas. La Secretaría de Cultura destaca precisamente esa capacidad para analizar tanto a escritores como Salvador Novo u Octavio Paz como a José Alfredo Jiménez, María Félix o Cantinflas.
La primera sala tiene 13 versiones de la máscara de El Santo
Y aquí la exposición se pone visualmente muy buena.
El primer entorno presenta alrededor de 13 reinterpretaciones de la máscara plateada de El Santo.
No son simplemente trece máscaras iguales.
Una incorpora un rostro cubista.
Otra recuerda a El grito de Edvard Munch.
Otra evoca a Xipe Tótec, deidad mesoamericana conocida como Nuestro Señor el Desollado.
¿Y por qué El Santo?
Porque la lucha libre fue uno de esos fenómenos donde Monsiváis encontraba mucho más que entretenimiento.
La máscara, el héroe popular, las clases sociales, el espectáculo, el cine y la identidad podían convivir dentro del mismo análisis.
Romero señala además algo interesante sobre la máscara original de El Santo: visualmente resulta extraordinariamente sencilla. No revela edad, clase social o género mediante decoraciones complejas; crea sencillamente al guerrero plateado.
Después ese personaje abandonó el ring y se enfrentó en el cine a vampiros, momias, científicos locos y aproximadamente cualquier criatura que aceptara aparecer en el guion.
México resolviendo amenazas interplanetarias con llaves de lucha.
Como debe ser.
Una lupa convierte los libros de Monsiváis en otra cosa
El siguiente entorno parte de una de sus características intelectuales más importantes:
mirar aquello que otros pasaban por alto.
Betsabeé Romero lo describe como una especie de detective de lo minúsculo, lo invisible o aquello que había sido expulsado del centro de atención.
Para representarlo colocó libros de Monsiváis acompañados de lupas intervenidas con imágenes, de manera que al mirar aparecen escenas, personajes y movimientos relacionados con aquello sobre lo que escribió.
El dispositivo es sencillo.
Pero explica bastante bien cómo funciona una buena crónica.
Todo mundo mira la misma ciudad.
El cronista detecta algo que los demás no vieron.
Y de pronto una escena cotidiana se vuelve historia.
Lo más curioso: Monsiváis escribía tanto a mano que terminaba lastimándose
La tercera instalación gira alrededor de un objeto inseparable de su apariencia:
sus lentes.
Romero intervino anteojos con paisajes urbanos y referencias a los lugares que Monsiváis habitó y narró.
Pero debajo aparecen también manos de papel.
Sus líneas no son simplemente líneas de la palma: evocan las rutas del Metro que cruzan la zona de Portales, donde vivió Monsiváis.
Y algunas tienen curitas.
¿Por qué?
Porque Monsiváis escribía a mano con tal intensidad que podía terminar lastimándose los dedos. La instalación convierte esa anécdota aparentemente insignificante en parte de su método de trabajo.
Es un detalle muy pequeño.
Exactamente el tipo de detalle que probablemente él habría disfrutado encontrar en alguien más.
Después vienen los espejos: porque su México nunca tenía una sola cara
Otro núcleo utiliza espejos cóncavos y fragmentados.
La elección tampoco es solamente estética.
Para Romero, Monsiváis caminaba por una ciudad atravesada constantemente por fronteras: culturales, sociales, políticas, económicas y simbólicas.
Pero no respetaba demasiado las jerarquías que indicaban qué cosas merecían ser observadas y cuáles no.
Su escritura podía moverse entre ellas.
Los espejos deforman y multiplican las imágenes, convirtiéndose en una metáfora bastante directa de un México que tampoco puede contemplarse desde un único ángulo.
Ahí está probablemente una de las claves para entender por qué Monsiváis sigue resultando difícil de meter dentro de una etiqueta.
Cronista.
Ensayista.
Periodista.
Coleccionista.
Activista.
Cinófilo.
Observador profesional de cosas aparentemente irrelevantes.
Marque todas las anteriores.
Y luego encuentras televisores viejos con Juan Gabriel, María Félix y Salvador Novo
La última de las cinco instalaciones de Romero entra a otro territorio completamente monsivaíta:
la televisión y el espectáculo.
El espacio utiliza antiguos televisores de bulbos cuyas pantallas han sido intervenidas con rostros de figuras sobre las que Monsiváis escribió, entre ellas Juan Gabriel, María Félix y Salvador Novo.
La televisión importa porque Monsiváis entendió muy pronto que mirar fenómenos populares no significaba celebrarlos acríticamente.
Podías analizar un programa, una estrella, un cantante o un luchador con la misma seriedad con la que analizabas un libro.
Eso parece obvio ahora que académicos estudian TikTok, memes y fandoms.
Durante buena parte del siglo XX no lo era tanto.
Mito vs. realidad: esta no es una exposición biográfica tradicional
Mito: vas a encontrar únicamente fotografías y manuscritos de Monsiváis
No.
Existen materiales relacionados con él y con su colección, pero el núcleo del proyecto son cinco instalaciones contemporáneas creadas por Betsabeé Romero.
Realidad: sí aparecen piezas originales vinculadas con su universo
Además de las instalaciones, existe un espacio concebido por Armando Colina, presidente de la Asociación Cultural El Estanquillo, con fotografías de Flor Garduño, imágenes relacionadas con Monsiváis y Francisco Toledo, obra de Toledo sobre lucha libre y otros materiales documentales.
Es importante distinguirlo:
cinco entornos pertenecen al proyecto de Romero y existe además este espacio complementario de homenaje.
Mito: el Estanquillo suele hacer exposiciones así
Precisamente no.
El director Alejandro Brito señaló que se trata de la primera ocasión en que el Museo del Estanquillo presenta una exposición construida mediante instalaciones de esta naturaleza.
Eso después de casi veinte años de actividad.
¿Por qué resulta tan lógico hacerla justamente en el Estanquillo?
Porque el museo es prácticamente una extensión física de la cabeza de Monsiváis.
Su colección llegó a reunir más de 20,000 piezas e imágenes: fotografías, caricaturas, grabados, miniaturas, maquetas, dibujos y objetos relacionados con la vida cotidiana y la cultura popular mexicana.
Hay incluso una enorme colección de obra de José Guadalupe Posada, además de piezas de Miguel Covarrubias, Taller de Gráfica Popular, Francisco Toledo, fotografía histórica y todo tipo de documentos visuales.
Lo interesante es la lógica detrás de semejante acumulación.
Monsiváis entendía que los objetos también cuentan historia.
Algo que hoy parece desechable puede dentro de cincuenta años explicar cómo vestíamos, qué consumíamos, a quién admirábamos o qué nos hacía reír.
Un cartel.
Una fotografía.
Una miniatura.
Una caricatura.
Una máscara de luchador.
Cachivaches hasta que alguien sabe mirarlos.
¿Por qué se llama Museo del Estanquillo?
El nombre también tiene humor.
Un estanquillo era una pequeña tienda o puesto con mercancías variadas.
Y esa heterogeneidad encajaba perfectamente con una colección donde podían convivir fotografías históricas, caricaturas políticas, estrellas del espectáculo, arte popular y gráfica.
El propio Monsiváis propuso el nombre precisamente por esa diversidad.
No “Gran Museo Nacional de la Importantísima Colección del Intelectual”.
Estanquillo.
Mucho más apropiado.
El edificio también tiene algo que contar
El museo ocupa los pisos superiores del histórico Edificio La Esmeralda, en la esquina de Madero e Isabel la Católica.
El inmueble fue construido originalmente para albergar una famosa joyería y abrió a finales del siglo XIX. En 2006, sus niveles superiores comenzaron a recibir las colecciones de Monsiváis.
Eso significa que incluso antes de llegar a la exposición ya estás dentro de otra capa de la historia comercial y urbana del Centro Histórico.
Monsiváis probablemente aprobaría la distracción.
¿Cuándo abre el homenaje a Carlos Monsiváis?
La inauguración oficial está programada para:
Sábado 29 de agosto de 2026, 12:00 horas.
📍 Museo del Estanquillo – Sala 3
Isabel la Católica 26, esquina con Madero, Centro Histórico, CDMX.
🎟️ Entrada libre.
El Museo del Estanquillo abre regularmente de miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 horas y cierra los martes, según el Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura.
¿Hasta cuándo estará?
Aquí conviene ser especialmente cuidadosos.
Al 28 de agosto de 2026, la cartelera oficial consultada todavía no publica una fecha de cierre.
Algunas notas derivadas de una agencia internacional señalan “principios de noviembre”, pero esas mismas publicaciones contienen una fecha de apertura —5 de septiembre— que contradice la información oficial del Museo del Estanquillo y de Cultura CDMX. Por eso no usaría todavía esa fecha de cierre como confirmada.
Cuando el museo publique la vigencia completa, esta nota debería actualizarse.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Porque ahora pienso en ti, más que ayer, mucho más?
Es una exposición de Betsabeé Romero en homenaje a Carlos Monsiváis, formada principalmente por cinco instalaciones contemporáneas inspiradas en su manera de observar la cultura, la ciudad y la vida cotidiana.
¿Cuándo inaugura la exposición de Carlos Monsiváis?
La inauguración es el sábado 29 de agosto de 2026 a las 12:00 horas en la Sala 3 del Museo del Estanquillo.
¿La entrada al Museo del Estanquillo es gratis?
Sí. El Museo del Estanquillo tiene entrada libre.
¿Qué tiene que ver El Santo con Carlos Monsiváis?
Monsiváis escribió y reflexionó ampliamente sobre la lucha libre y la cultura popular mexicana. La nueva exposición utiliza 13 reinterpretaciones de la máscara de El Santo para explorar identidad, espectáculo y cultura de masas.
¿Por qué la exposición se llama Porque ahora pienso en ti?
Betsabeé Romero tomó el título de Hasta que te conocí de Juan Gabriel como una forma de expresar cuánto considera que hace falta actualmente la mirada crítica de Monsiváis.
¿Hasta cuándo estará la exposición?
A 28 de agosto de 2026 todavía no existe una fecha oficial de cierre claramente publicada por el museo. Conviene revisar la cartelera del Estanquillo antes de planear una visita futura.
Conclusión
Tal vez la manera menos monsivaíta de recordar a Carlos Monsiváis habría sido colocar sus cosas detrás de un vidrio y exigir silencio.
Él pasó buena parte de su vida haciendo lo opuesto.
Mirando calles.
Televisión.
Luchadores.
Cantantes.
Películas.
Manifestaciones.
Objetos que otros consideraban insignificantes.
Y preguntándose qué decían de nosotros.
Por eso tiene cierto sentido que veinte años después de que sus colecciones encontraron casa en el Estanquillo, el museo tenga que deformarse un poco para volver a mirarlo.
Unos lentes proyectan la ciudad.
El Santo se multiplica trece veces.
Un televisor apagado sigue hablando.
Una lupa encuentra algo escondido en un libro.
Y en medio de todo aparece Juan Gabriel recordándonos, incluso desde el título, que a Monsiváis ahora lo pensamos mucho más.
Quizá porque México sigue produciendo material para una crónica suya prácticamente cada cinco minutos.
Y eso sí parece una tradición nacional difícil de perder.
¿Qué crees que escribiría Monsiváis sobre el México de 2026? Déjalo en los comentarios, comparte esta nota con quien disfrute descubrir la ciudad desde otra mirada y sigue leyendo HoyTeCuento.
Publicar un comentario