Francia y México llevan siglos haciendo arte con algo que parece una alfombra

 


Historias entretejidas: gobelinos Francia–México

Imagina trabajar durante meses en una obra monumental.

Hay un pequeño inconveniente:

la estás tejiendo por detrás.

Para comprobar cómo se ve el frente tienes un espejo. Conforme avanzas, enrollas lo que ya terminaste y sigues trabajando. No podrás contemplar la pieza completa hasta que finalmente salga del telar.

Así siguen produciéndose tapices en la histórica Manufacture des Gobelins de París.

Y a finales de 2026 una selección de esa tradición francesa llegará a Ciudad de México para encontrarse con otra historia bastante menos conocida: la de los talleres mexicanos que durante el siglo XX también convirtieron pinturas, dibujos y diseños de grandes artistas en enormes superficies tejidas.

El resultado será Historias entretejidas, Francia–México, una exposición programada para abrir el 27 de noviembre de 2026 en el Palacio de Cultura Banamex–Palacio de Iturbide, en pleno Centro Histórico.

Reunirá alrededor de 60 tapices franceses y mexicanos, incluyendo piezas vinculadas con artistas como Le Corbusier, Alexander Calder y Joan Miró.

Y no, eso no significa necesariamente que Miró se sentara frente al telar.

Ahí comienza la parte interesante.

¿Qué es Historias entretejidas, Francia–México?

La exposición reunirá aproximadamente 30 tapices procedentes de las Manufactures Nationales francesas y otra treintena realizada en talleres mexicanos.

La curaduría estará a cargo de Ana Elena Mallet, investigadora y curadora mexicana especializada en diseño y cultura material. El proyecto se realiza mediante la colaboración entre Manufactures Nationales, Fomento Cultural Banamex e IFAL.

La exhibición forma parte de las actividades por los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, conmemorados durante 2026.

Pero su propuesta va bastante más allá de colocar obras francesas de un lado y mexicanas del otro.

La intención es comparar dos maneras de apropiarse de una técnica textil histórica y convertirla en un lenguaje para el arte moderno y contemporáneo.

Del lado francés aparece una institución que tiene siglos de historia.

Del mexicano, talleres creados principalmente durante el siglo XX.

El punto de encuentro es el hilo.

¿Qué es realmente la Manufacture des Gobelins?

Primero hay que resolver algo que su nombre suele complicar.

“Gobelins” originalmente no describía una técnica. Era un apellido.

Durante el siglo XV, la familia Gobelin se estableció a orillas del río Bièvre, en París, y desarrolló importantes talleres de teñido.

Siglos después, el nombre del lugar terminaría asociado con una de las instituciones textiles más famosas del mundo.

En 1662, durante el reinado de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert concentró diferentes talleres parisinos en el sitio para crear una gran manufactura real dedicada a producir mobiliario, objetos decorativos y especialmente tapices para la Corona.

Sí.

La Francia de Luis XIV básicamente montó una fábrica estatal de arte monumental.

Versalles no se iba a decorar solo.

Pero los Gobelins no se quedaron atrapados en el siglo XVII

Aquí está uno de los puntos clave de Historias entretejidas.

La Manufacture des Gobelins no funciona únicamente restaurando motivos de reyes, batallas y castillos.

Durante el siglo XX comenzó a trabajar con algunos de los grandes nombres del arte moderno.

Las colecciones oficiales de Mobilier national documentan colaboraciones o transposiciones textiles relacionadas con artistas como Henri Matisse, Pablo Picasso, Le Corbusier, Alexander Calder, Sonia Delaunay y Joan Miró, además de numerosos creadores contemporáneos.

Eso transformó radicalmente lo que podía ser un tapiz.

De repente, una técnica asociada con palacios europeos también podía interpretar abstracción, surrealismo, geometría y arte contemporáneo.

Y aquí viene una precisión importante.



Miró, Calder y Le Corbusier no necesariamente tejieron estas obras

Cuando vemos escrito:

“tapiz de Joan Miró”

es fácil imaginar al artista sentado durante meses pasando lana entre miles de hilos.

Normalmente no funciona así.

El artista crea una imagen, proyecto o cartón que después debe ser traducido al lenguaje textil.

En las Manufactures Nationales entra entonces otra figura fundamental:

el licier, o maestro tejedor.

La propia institución francesa insiste en que la elaboración de una tapicería no consiste en copiar mecánicamente una pintura.

Hay que reinterpretar colores.

Materiales.

Texturas.

Escala.

Densidad.

Incluso una línea pintada debe descubrir cómo convertirse en hilo.

Por eso Mobilier national define el resultado como una especie de cocreación entre artista y artesano.

La firma famosa puede ser Miró.

Pero hay otras manos dentro de la obra.

Muchas.

Lo más curioso: los tejedores trabajan viendo el reverso

Aquí está probablemente el mejor dato de toda la exposición.

La Manufacture des Gobelins utiliza exclusivamente desde 1826 la técnica de haute lice o alto lizo, realizada sobre grandes telares verticales.

El tejedor trabaja detrás del telar.

Va construyendo el reverso de la pieza y utiliza un espejo situado frente a él para comprobar cómo se está formando el lado que finalmente verá el público.

Y todavía hay algo más extraño.

Aproximadamente cada 40 centímetros, la sección terminada se enrolla para continuar avanzando.

Por eso la obra no puede verse completamente extendida durante buena parte del proceso.

La propia Manufacture explica que la pieza no se descubre íntegramente hasta la llamada tombée de métier: el momento en que finalmente se libera del telar.

Imagina terminar algo monumental y descubrir por primera vez el resultado completo prácticamente al final.

Los niveles de ansiedad creativa debieron inventarse en Francia.

¿Entonces un gobelino es simplemente una pintura hecha de lana?

No exactamente.

La traducción cambia la obra.

Una pintura puede mezclar pigmentos casi infinitamente.

Un tapiz necesita construir ese efecto mediante fibras reales.

Los talleres seleccionan colores, realizan pruebas y deciden cómo determinadas combinaciones de hilos pueden reproducir —o reinterpretar— lo que ocurre en la imagen original.

Mobilier national explica que incluso ampliar una obra hasta el tamaño final puede revelar detalles que antes parecían irrelevantes y obligar al artista y a los artesanos a reconsiderar la composición.

El resultado no es pintura disfrazada de tela.

Es otra obra.

Y México también desarrolló su propia historia del tapiz moderno

Aquí Historias entretejidas se pone mucho más interesante.

Porque México no aparece solamente como país receptor de una tradición francesa.

Durante el siglo XX surgieron talleres donde artistas y tejedores mexicanos experimentaron con el tapiz de alto lizo y desarrollaron sus propias redes de producción.

La exposición incluirá obras relacionadas con el Taller Nacional de Tapiz, el proyecto de Xonacatlán y el Taller Mexicano de Gobelinos de Guadalajara.

Y cada uno cuenta una historia distinta.

Pedro Preux convirtió el tapiz en una escuela

Uno de los protagonistas fundamentales fue Pedro Preux.

En 1973 fundó el Taller Nacional de Tapiz, institución vinculada al INBA donde no solamente se producían obras: también se enseñaba profesionalmente la disciplina.

El taller desarrolló licenciaturas relacionadas con tapiz y diseño textil y trabajó con diseños de numerosos artistas.

Su colección conserva obras vinculadas con Arnold Belkin, Felipe Ehrenberg, Rodolfo Nieto, Francisco Toledo, Alfredo Zalce y Carlos Mérida, entre otros.

El proyecto funcionó durante aproximadamente dos décadas y finalmente cerró en 1994.

Parte de aquellas piezas sobrevivió literalmente almacenada durante años antes de comenzar a recuperarse y exhibirse de nuevo.

Así que cuando Historias entretejidas coloque tapices mexicanos frente a los franceses, no estaremos viendo una tradición importada ayer.

México también construyó varias décadas de historia alrededor de ella.

Y en Guadalajara todo empezó por un tapiz para una casa

La historia del Taller Mexicano de Gobelinos es todavía más cinematográfica.

En los años sesenta, el arquitecto austriaco Erich Coufal, radicado en Guadalajara, quería un tapiz para su propia casa.

Invitó a México a su compatriota Fritz Riedl, especialista en tapicería.

Lo que iba a ser básicamente un encargo para un comedor terminó creciendo.

En 1968, Coufal y Riedl fundaron en Guadalajara un taller de alto lizo que posteriormente evolucionaría hasta convertirse en el actual Taller Mexicano de Gobelinos.

Riedl permaneció en México durante varios años y el taller comenzó a colaborar con artistas.

Entre ellos:

Rufino Tamayo y Mathias Goeritz.

Un hombre quería decorar su comedor.

Terminó ayudando a abrir una tradición que lleva más de medio siglo activa.

Nunca subestimes una remodelación.

Francia y México terminaron hablando el mismo idioma técnico

Hay un puente particularmente interesante.

Fritz Riedl había aprendido técnicas relacionadas con el gran renovador francés de la tapicería moderna Jean Lurçat, cuya influencia ayudó a devolver protagonismo al tapiz durante el siglo XX.

Así que la relación entre ambas tradiciones no comienza con esta exposición de 2026.

Existen conexiones técnicas y artísticas desde mucho antes.

Francia desarrolló una institución estatal monumental.

México produjo talleres públicos, privados y experimentales.

Ambos terminaron haciendo algo parecido:

poner frente a frente a un artista y a un tejedor y preguntarles:

¿cómo convertimos esta imagen en materia?

Mito vs. realidad: no todo tapiz es técnicamente “un Gobelins”

Mito: gobelino es cualquier tapiz tejido

En el uso cotidiano, la palabra puede utilizarse de manera amplia.

Históricamente, sin embargo, Gobelins es el nombre de una manufactura francesa específica, originada en París y vinculada con la familia Gobelin.

En México, distintos talleres adoptaron y desarrollaron técnicas de tapicería de alto lizo relacionadas con esa tradición.

Mito: los artistas famosos tejían solos sus obras

Generalmente no.

Una obra atribuida a Miró, Calder o Le Corbusier puede haber partido de un diseño suyo, pero el proceso textil requiere el trabajo especializado de los lissiers.

Mito: es una técnica antigua que ya no se utiliza

Falso.

Las Manufactures Nationales continúan produciendo obras contemporáneas y colaborando con artistas vivos.

Incluso proyectos actuales para Notre-Dame de París contemplan nuevos tapices destinados a sus capillas.

Realidad: una pieza puede tardar años

Sí.

La complejidad depende del tamaño, densidad y proyecto. Como referencia, un reciente tapiz olímpico producido por las manufacturas francesas requirió tres años de tejido entre diferentes talleres.

El concepto de “ya casi termino” adquiere dimensiones medievales.

El Palacio de Iturbide también añade otra capa histórica

La sede tampoco es cualquier galería.

El Palacio de Iturbide fue construido entre 1779 y 1785 por el arquitecto novohispano Francisco Guerrero y Torres.

Agustín de Iturbide habitó posteriormente el edificio antes de ser coronado emperador de México en 1822, origen del nombre con el que hoy conocemos el inmueble.

Actualmente funciona como Palacio de Cultura Banamex y recibe grandes exposiciones temporales.

Así que una muestra creada para conmemorar dos siglos de relaciones diplomáticas entre México y Francia terminará instalada dentro de un edificio que presenció precisamente los primeros años del México independiente.

Buen casting arquitectónico.



Información para visitar Historias entretejidas

Exposición: Historias entretejidas, Francia–México

Curaduría: Ana Elena Mallet

Sede: Palacio de Cultura Banamex – Palacio de Iturbide

Dirección: Francisco I. Madero 17, Centro Histórico, Ciudad de México.

Apertura anunciada: 27 de noviembre de 2026.

Permanencia: hasta marzo de 2027.

Por ahora no se ha publicado una fecha exacta de cierre dentro de marzo, así que conviene evitar inventar un día hasta que Fomento Cultural Banamex publique la ficha definitiva de la exposición.

El Palacio de Iturbide opera actualmente durante sus exposiciones temporales de lunes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas, con entrada libre y visitas guiadas gratuitas a las 12:00, 14:00 y 16:00 horas.

Importante: como todavía faltan varios meses para la inauguración, horarios, actividades complementarias y condiciones específicas de Historias entretejidas deben confirmarse cuando se publique su cartelera oficial.


Preguntas frecuentes

¿Cuándo abre Historias entretejidas Francia–México?

La inauguración está anunciada para el 27 de noviembre de 2026 en el Palacio de Iturbide de Ciudad de México.

¿Hasta cuándo estará la exposición?

El proyecto permanecerá hasta marzo de 2027, aunque todavía no se ha hecho pública una fecha exacta de cierre.

¿Cuántas piezas tendrá?

Se esperan alrededor de 60 tapices, aproximadamente 30 procedentes de Francia y otros 30 vinculados con talleres mexicanos.

¿Habrá obras de Joan Miró, Calder y Le Corbusier?

La selección francesa anunciada incluye tapices vinculados con Joan Miró, Alexander Calder y Le Corbusier, entre otros artistas. En este tipo de obras el diseño del artista es traducido al tejido por maestros especializados.

¿Qué es la Manufacture des Gobelins?

Es una histórica manufactura francesa de tapicería establecida como institución real en 1662 en París. Actualmente forma parte de las Manufactures Nationales y continúa produciendo tapices contemporáneos.

¿La exposición será gratuita?

El Palacio de Cultura Banamex mantiene actualmente entrada libre durante sus exposiciones temporales, pero las condiciones específicas de esta muestra deberán confirmarse cuando se publique su cartelera definitiva.


Conclusión

Una pintura puede terminarse cuando el artista deja el pincel.

Un tapiz necesita otra historia.

Alguien diseña la imagen.

Otro estudia cómo traducirla.

Se seleccionan fibras.

Se crean colores.

El tejedor comienza a trabajar por el reverso.

La obra desaparece lentamente dentro del propio telar conforme avanza.

Y meses —a veces años— después, finalmente puede verse completa.

Quizá por eso Historias entretejidas sea un nombre particularmente acertado.

No solamente reunirá piezas de Francia y México.

También mostrará que dentro de cada una ya existen varias historias entrelazadas:

la del artista que imaginó una imagen, la del artesano que descubrió cómo convertirla en hilo y la de dos países que, por caminos muy diferentes, terminaron utilizando una técnica centenaria para hacer arte moderno.

Y cuando veas un Miró tejido, recuerda algo:

hay alguien más escondido entre sus hilos.

Si no sabías que un tapiz podía requerir años de trabajo, cuéntamelo en los comentarios. Comparte esta nota con alguien que disfrute descubrir cómo se hacen realmente las obras de arte y sigue leyendo HoyTeCuento para encontrar más historias que vale la pena contar.

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